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Estaban los dioses dialogando de cómo podían terminar de construir el planeta.

Cada uno aportaba, con sus ideas, de cómo podían hacerlo mejor. Tenían una maqueta terminada y en ella estaba centrada toda su atención.

La verdad, el proyecto era precioso, único en aquellos tiempos en que cada dios trabajaba solo, con sus ideas y le salía todo uniforme, todo igual.

Crear en conjunto fue una idea revolucionaria en el Cosmos. Los resultados estaban a la vista. La naturaleza era multicolor, multidiversa, tanto en árboles, flores frutos, paisajes, lagos mares… vamos una verdadera maravilla.

No podían apartar los ojos de la belleza que habían creado y que, como dioses que eran, querían mejorar.

Así fue como empezaron a llenar el planeta de animales.

Uno llenó el cielo de aves, el otro creó los felinos, un tercero los peces y todas las especies marinas… hasta que llenaron el planeta de movimiento.

Estaba perfecto, todo lleno de vida, con una variedad increíble de especies. Suspiraron satisfechos hasta que uno de ellos tuvo una feliz idea.

—Vamos a crear al hombre y a la mujer. Una especie única para que crezca entre todas las criaturas y cuide de ellas.

—Sí— dijeron los demás—, pero ¿Cómo pueden cuidar de todo lo que hemos creado sin un alma llena de amor que reconozca que debe de ser así?

—Es verdad— dijeron todos—. Vamos a ponerles alma.

Y así lo hicieron.

Ahora todo estaba bien.

¿Y si le ponemos también la facultad de pensar y discernir con total libertad? —Dijo el más joven de los dioses.

—T ú estás loco  ¿No querrás que se asemejen a nosotros?

—Y ¿Por qué no? Esto es un experimento que nadie ha hecho.

—Y ¿Quién se hace responsable si sale mal?

—Yo me haré responsable. Porqué estoy seguro de que va a salir bien. Al fin y al cabo son nuestra creación.

Y así fue.

Aquí estamos, con nuestra maravillosa facultad de pensar y decidir. Y ¿Qué vamos a hacer? ¿Defraudar a quien nos dio la oportunidad.

Mi pasión, mi necesidad: escribir, comunicarme, penetrar en el mundo de las pequeñas cosas; unirme a la vida y contagiar.

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