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Siempre se había sentido muy mujer. De pequeña su mundo era perfecto. Era un mundo pequeño como si fuera una  muestra del Universo. Un jilguero la despertaba cada mañana con una canción conocida que estaba segura que era solo para ella y un geranio de flores rosas, una azucena de flores blancas y una enredadera de campanas azules eran su jardín. Suspiraba enamorada de la vida y veía la perfección en todas las cosas. Para ella todas las persones tenían algo hermoso, algo bueno algo que la incitaba a amarlas y luchar por ellas. Nunca supo porqué de este deseo de abrazar, besar y acoger, estaba en su corazón.

Muchas cosas sucedieron en su vida que relegaron su diminuto universo hasta lo más hondo de su Ser. Conoció del dolor del engaño, de no ser reconocida y aunque nunca le faltó de nada se sentía vacía por dentro. Todo lo que amaba, todos sus sueños, toda su perfección habían desaparecido.

Sin apercibirlo había salido del mundo de su interior para vivir el mundo real que, si no sabes gestionar te destroza sin compasión. Y tuvo que luchar para volverse a descubrir, y conectar al mismo tiempo con las agujas doradas que, entre la paja hacen que el mundo sea hermoso, tan hermoso como ella lo sentía.

Y en aquellos días de silencios mentales, entró en otro espacio y vio que volvía a ser niña, que se sentía mujer y que en realidad era madre. Pero no madre solamente de sus hijos biológicos sino madre de la vida.

En un espacio eterno donde la vida crece y evoluciona, ella era espacio.

En una creación donde el deseo de dar, es parte de la vida, ella era generosa.

En un dolor por los que aún no comprenden su propia grandeza ella era silencio y poco a poco fue comprendiendo el por qué de la existencia, por qué la raza humana era forjada con agua y fuego una y otra vez, como la más perfecta espada: El movimiento eterno de dos elementos de apariencia contradictoria son los artífices de la evolución.

Y volvió a sentirse madre y se unió al sacrificio de la madre tierra, y volvió a acoger el mundo, con sus risas y sus llantos, y vio dibujada en su mente una palabra FUTURO, el futuro del hombre perfecto, bello como la espada más perfecta, modelado por el amor del corazón de todas las mujeres que sintiéndose madres han creado un espacio de ternura y se han unido al propósito del Creador .

 

Mi pasión, mi necesidad: escribir, comunicarme, penetrar en el mundo de las pequeñas cosas; unirme a la vida y contagiar.

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