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Quisiera ofrecerte las estrellas pero sé que no hace falta porque ya te las di ayer. Se te van acumulando y algunas, por falta de uso, ya están perdiendo el brillo. Pero estoy seguro que algún día te servirán, en alguna oscuridad del alma; aunque es Dios quien las enciende y, en ese momento aciago, a él le retribuirás las gracias.

Hoy he visto la flor que pensaba regalarte pero tú prefieres madera, pues la estufa pide leña y tu cuerpo una frazada. Solo después de apaciguado el invierno aceptarás mi primer regalo; velaré para lograr que aún no se haya marchitado.

Tú tan práctica y yo tan soñador, que te corresponde a ti rescatarme tantas veces del laberinto en el que me meto. Tú mi faro tantas veces, aunque confunda la luz que emites con la de las luciérnagas adornando el paisaje; será por eso que a veces me paralizo mirándote sin que, en realidad, haya escuchado lo que me estás diciendo.

Discúlpame por mi inoperancia. Voy a buscar el hacha para tallar los troncos que necesitas; luego lo celebraremos abrazados a la lumbre del hogar… mientras vemos un episodio de Big Bang Theory; porque hay que ser prácticos y disfrutar.

A mi esposa. Te amo.

Juan Sauce

Lector y dibujante de cómics desde que tengo memoria, descubrí mi interés por los libros a una edad tardía, casi acabada la adolescencia, con dos obras muy concretas: “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry y “El joven peregrino”, de Helen L. Taylor. Ambos relatos repletos de metáforas; quizá por eso es mi forma favorita de narrar, una manera imaginativa de compartir mis ideas. Me gusta la fantasía, la ciencia ficción y la aventura. Me interesa la psicología, la religión y la naturaleza. Sueño con escribir para niños y jóvenes, aunque desde esta ventana voy a intentar llamar la atención de lectores de todas las edades. A ver si lo consigo...

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