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Algunas personas presumen de haber perdido la capacidad de asombro, yo no. Hay flashes que  impactan y escenas  que pueden hacer pasar por nuestra mente toda una historia. A mí me ocurrió con este cuadro.

Podemos pasear por un museo y disfrutar de la belleza que se refleja en su interior, plácidamente, con amor al arte, pero, de pronto, hay algo magnífico que te abstrae y ya no ves más. Te sientas y lo contemplas y dejas correr tu imaginación, poniéndote en la piel de sus protagonistas, también en la del pintor que, para representar esa escena debe haberla observado antes atentamente en la vida real.

En este caso, la escena supera a cualquier explicación.

Su autor, Vasily Púkirev, alcanzó la fama antes de la treintena, gracias  esta obra, tan real, tanto en los rostros de los contrayentes como en los de desaprobación de los testigos o invitados más cercanos, entre los que se encuentra el autoretrato del mismo pintor.

Un viejo y rico personaje, se casa con una jovencita y sus miradas son tan expresivas que erizan la piel. El pintor, expuso su obra en 1863 en Moscú y causó un gran impacto, reflejando en ella la costumbre rusa del siglo XIX de casar a las jovencitas con viejos acaudalados para salvar la economía familiar.

La obra se encuentra expuesta en la magnífica Galería Tretiakov, de Moscú, lugar de nacimiento del pintor.

Juzgad por vosotros mismos

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Gemma Olmos Jerez
Mayormente soy yo. No me gusta ser otro pero sí ponerme en lugar del otro. Intento aprender y a veces lo consigo. Amo a mis amigos y me siento correspondida. ¿Para qué más??
Gemma Olmos Jerez

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Comments

  1. Gemma, estamos en deuda contigo por estos comentarios de arte tan interesantes. Verdaderamente es genial como ha clavado el pintor cada una de las expresiones de desaprobación, con sus diferencias según la personalidad de cada testigo que queda ilustrada de un modo magistral, unos más circunspectos, otros más indignados… Me ha gustado mucho leerte, como siempre.

     

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