monumentvalley1Aire caliente

Solo queda el horizonte.
Persisten el sol y la tarde.
Ecos lejanos de actividad. Hierbas secas en las cunetas. Parecen estar muertas, pero revivirán cuando yo no exista. Cuando mis hijos no vivan ya.
Aire caliente.
El mundo se ha aclarado mucho, es verdad. Todo ha resultado ser más simple. Más chato. Pero queda el misterio de las grandes explanadas vacías que están dentro de mí.
A lo lejos, oigo un tren. Lleva ilusiones, expectativas, afanes de otros. Antes llevaba los nuestros.
Un grillo se ha callado. Un motor, a lo lejos. Un vaso con un hielo casi derretido.
Notas en la pared que nadie ha leído. Unas fotos. ¡Que mayores se han hecho! Los juguetes que regalamos. El perro que murió. Hermanos que no valía la pena tener. Besos desvanecidos y olvidados. Amigos de otras partes. Memoria borrada. Perdidas la indignación y el asombro. Extraviados el dolor y la tristeza. ilusiones dilapidadas.
Aun quedamos algunos. Como yo, que persisto como el sol y la tarde. Y la voluntad, que me mantiene seco bajo el peso del aire caliente, listo para arder y renacer cada año, igual que la hierba en las cunetas, señalando al horizonte.

Aire fresco

18750__straight-road-lined-by-trees_pAntes solo había horizonte y soledad pero ahora también hay paisaje. Antes solo hierbas secas a los lados de la carretera. Ahora decoran la vía filas de árboles que crecen hacia la luz como mi vida desde que te has paseado por este camino. Los has plantado antes de que lleguemos juntos para que aumenten en tamaño y número comometm-3-395 ilusiones. Rompen la linea de esa explanada enorme y vacía que tenía dentro. Ahora creo oír un tren que lleva mis afanes, que viajan con los tuyos, juntos no sé aún hasta qué estación. font-b-nature-b-font-font-b-road-b-font-trees-field-sky-12x18-20x30Gracias a ti he vuelto a renacer después de estar seco, como la hierba en las cunetas. El camino está más claro y hermoso. Dejo atrás una ciudad oscura y me dirijo contigo, compañera, a conquistar nuevas tierras y cielos. Eres el sol y la tarde, eres tú; mi caminar desde el principio del día; aire fresco para la nuca y la frente. Tu guiño significa la amistad y la risa para nuestro viaje en este espléndido otoño.images

dedos-apaisado

 

Soy una maquina de escribir que lleva mucho tiempo sin usar y quiero hablarte de mí: Español, varón. Adolescente desde hace décadas. Mi educación no fue de letras pero mi pasión sí. Soy al mismo tiempo emprendedor y perezoso. Me gusta mucho hablar, pero hablo poco cuando hay poco que decir o que escuchar. Me encuentro muy bien tomando algo en cualquier terraza, tanto en compañía de buenos conversadores, como con algo para leer o para escribir. Disfruto con la polémica. Veo mejor de lejos que de cerca. Odio los detalles. Tengo una relación contradictoria con lo convencional que se refleja en todo lo que escribo. Mi firma, como mi vida, está hecha de trazos paralelos, es decir, que no convergen. Soy algunas veces demasiado cándido, otras desconfiado. Noto que puedo influir en la gente, pero no suelo aprovecharme de este poder. Al contrario de lo que ocurre en nuestro tiempo, no siento fascinación alguna por el mal, porque me parece terrenal y simple y dentro de mí hay un arzobispo sin religión ni fieles. Soy solitario y sufridor. Soy un ermitaño en la ciudad. Un audaz aventurero: un explorador ante un despacho. Tengo los pies grandes y los hombro pequeños. Soy el viento de bohemia que se mete en una celda. Sería el mejor de los amigos, si los tuviera, ya que exijo en los demás la madera del árbol que nunca existió. Aprecio la indulgencia y la compasión. Puedo estar ofuscado o lúcido, pero escribiendo me siento mejor. Escribir no es para mí ni un viaje al infinito ni a mi propio interior, sino al centro de la Tierra.

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