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Abre sus ojos el pequeñito.
Se levanta de la cama y se dirige a su ventana. Observa los árboles de la calle que hoy se ven más altos que nunca.
Toma su toalla y se la ata al cuello. Estira un poco sus pequeños brazos y pies. Sale afuera y se detiene a observar por unos segundos el cielo de esa mañana tan fresca y limpia.
Comienza a planear la ruta. Se inclina un poco para tomar impulso.
Da un gran brinco pero nada ocurre. Se concentra un poco más. Con mayor esfuerzo lo intenta de nuevo y esta vez para su sorpresa, se comienza a elevar.
Voltea a ver el piso con el temor a caer. Se esfuerza en subir aún más estirando sus brazos hacía adelante y lo logra.
Está volando y puede ver todo: los árboles, las casas y un par de personas que lo observan asombrados. Se pone nervioso pero la excitacion es mucho mayor. Acelera y logra pasar las nubes. Está volando rápidamente y puede ver todo a la lejanía. Está feliz. Da varias vueltas en el aire tratando de no alejarse demasiado pues no se quiere perder. Hace un giro en dirección a su casa pero como no quiere dejar de volar se posa en la rama de un árbol enorme y frondoso ubicado a un costado de su casa. Sosteniéndose fuertemente decide llamar a su mamá.
-¡Ma-mááááááá!
-¡Ma-mááááááá!
Después de unos instantes la señora sale asustada.
Él intenta aterrizar en frente de su mamá para que vea pero, no puede ni despegar. Lo intenta nuevamente con un pequeño brinco y nada. Su madre le pide que se baje inmediatamente.
-¡Mamá! ¡Mamá! Puedo volar.
-¡Bájate inmediatamente de ese árbol!
-Mamá, puedo volar. Mira te enseño.
Intenta despegar con mayor ímpetu dando pequeños brincos en la rama pero nada.
-¡¡Deja de brincar!! -con desesperación ella le grita.
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Tú no sabes pero, puedo volar!
La mamá se acerca aún más al árbol cuidando de que él no caiga, y se prepara a subir para bajarlo.
Él al ver a su mamá tan alterada comienza a bajar lentamente.
Ya en el piso, ella lo regaña severamente y él todavía sorprendido, intenta convencer a su mamá de que sí pudo volar.
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Volé! ¡Volé! ¡Vi todo! ¡Pude ver todo! Fui para aquel lado y–
-¿¡Estás loco o que te pasa!? ¡¡No te puedes subir a los árboles!! ¿¡No ves que te puedes matar?! -le dice mientras lo lleva de las orejas.
Él ya en el silencio de su cuarto, pasa el día pensando en lo que ocurrió… y se queda dormido.
Al otro día al despertar, lo primero que hace es sujetarse nuevamente su capa y salir a la calle a repetir su hazaña. Decidido, estira sus brazos y logra volar otra vez. Ahora va más rápido y más lejos. Cruza las nubes y deslumbra el horizonte. De vez en vez voltea a ver los montes y los edificios para no olvidar por dónde es que está su casa. Después de haber sentido el aire frío en su cara decide regresar. Pasa por entre las ramas de unos árboles y de unos cables de luz y aterriza en el suelo.
Entra apresuroso a su casa hasta llegar a la cocina donde se encuentra su madre. Insistentemente y a jalones la lleva hacia afuera nuevamente.
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Fíjate! ¡Puedo volar! Fijate como vuelo, fíjate. Quédate aquí quietecita, no te muevas.
Ella molesta y de mala manera, sale para terminar de una vez por todas con este asunto de volar.
Se lleva las manos al cuello y se aprieta el nudo de su capa preparándose a saltar.
-¡Cómo crees que vas a volar si no tienes alas! -le dice su madre aún molesta.
Él salta pero no pasa nada. Se molesta y lo intenta de nuevo y nada ocurre. Salta una y otra vez pero sin éxito alguno. Ha avanzando un tramo de la calle por los brincos. Su mamá lo detiene de la capa, y a regaños le dice que abandone la estúpida idea, lo amenaza con un castigo severo de volverlo a intentar y lo mete a la casa.
Nuevamente está en el silencio de su cuarto y a veces se duerme. No entiende porque en frente de su madre no puede volar, los poderes se le van y no se lo puede demostrar.
Él sabe que no miente y que todo es verdad. Decidido se va en busca de su madre. La encuentra pensativa sentada en un sillón. Se acerca suave y tímidamente.
-Mami… no se que pasa pero, ten me paciencia, te prometo que algún día volaré.
Ella lo abraza fuertemente con un nudo en la garganta y permanecen juntos toda la tarde.

reypersa

Nací en México y vivo en los Estados Unidos. Soy una persona con muchas ideas, sueños y proyectos. Hoy invento esto, mañana escribo aquello. Por eso me dicen que soy un soñador, yo les digo que soy un pescador incansable de ideas.

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