0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

 

Volví la vista atrás, intentando imaginar que sentiría ella en ese momento. No era una despedida al uso, se trataba de algo más íntimo. Ese tipo de rarezas humanas que arañan el alma y aún así las consentimos. Asistíamos de mal agrado y mutuo acuerdo al entierro de nuestros corazones.

Cientos de preguntas golpeaban mi mente, destrozando con cada respuesta un alma ya de por sí, mal herida. «No entiendo un mañana sin ella, no puedo dejarla marchar» – pensaba mientras mis ojos veían como se alejaba el amor de mi vida, la inmensidad, mi todo. Como sería un mañana sin ella, como sería el aire sin su perfume. A estas alturas ya no recordaba a que huele la vida sin ella.

Se quedó sentada, esperando el autobús que la llevaría de regreso a su vida, a ese mundo donde yo no tenía cabida. Ambos rompimos a llorar, declarando zona catastrófica aquel banco del anden  nº6, el kilómetro cero de nuestra tragedia personal.

Subí al tren, dirigiéndome con prisa a la ventanilla. Quería verla una vez más, guardar en mi memoria su fotografía, atrapar partículas de aire, de  colores, destellos con algo de magia para poder sobrevivir. Encerrar su imagen en un lugar de la memoria donde tan solo yo tuviera acceso. Atesorar su recuerdo como ese fotograma de película que te acompaña toda tu vida.

Intentó que yo no la viera cubriendo sus ojos con las manos. No dejaba de llorar, parecía una niña frágil, perdida en mitad de una estación, un animalíllo abandonado a su suerte.

Fue incapaz de levantar la cabeza para despedirme, cosa que agradecí, de habernos cruzado la última mirada, habría tenido que bajar de aquel tren, abrazarla y llevármela lejos, a un mundo donde nada nos importara, tan solo nosotros dos.

Me odié a mí mismo por no ser capaz de dar el paso, de saltar de aquel tren en marcha y correr a su lado, decirle que todo estaba bien y que nadie podría separarnos.

Se levantó y la vi alejarse entre la muchedumbre. Observé cada uno de sus pasos que llegaban hasta mí transformados en punzadas, dardos y flechas envenenadas que me atravesaban el corazón. Las suelas de sus zapatos intentaban adherirse sin éxito a un suelo fundido en llanto,  intentando agarrarse a algo para no caer  al abismo.

Las lágrimas no me dejaron ver el último tramo que recorrieron sus pies, acabó perdiéndose entre la gente que andaba libre y  ajena a nuestro drama personal.

El pitido del tren, fue el preludio de aquella partida, la de nuestros corazones separados, que ahora se dividían en dos destinos.

Imploré ayuda a ese viento loco de siroco, el que una vez nos unió y nos dio a conocer al llevarse en volandas su sombrero, le rogué, lloré e imploré que soplara con fuerza, con tanta que el día se transformara en un huracán inmenso y colosal, que las fuerzas de la naturaleza se aliaran para volver a unir dos almas, supliqué al cielo y la tierra, e invoqué mentalmente las leyes del universo, en un intento desesperado porque alguien intercediera en el aquel trágico momento que estaba sucediendo.

Recordé las palabras de mi vieja amiga Lindom, la conversación que mantuvimos sobre el destino. ¿Esta escrito el destino, o lo vamos escribiendo con cada metedura de pata que cometemos?

No sabía a quien culpar, prefería pensar que era el destino el responsable, aún sabiendo que yo tenía la llave que abría los dos mundos, el de nuestra desgracia o el de nuestra felicidad. Pero ¿qué pasaba si mi felicidad era a su vez la tragedia de otra persona? ¿podía yo acaso ser el verdugo despiadado de alguien?

¿Quién era yo para  sentenciar la vida de mis hijos y mi esposa?

Sin embargo con esta decisión, estaba sentenciando la de Chloe y la mía. Entendía que tenía que ser así, mi vida ya se había escrito con anterioridad, sin proponérmelo tenía un camino trazado, y por el bien de mi familia debía permanecer dentro de ese trayecto. No había atajos a los que yo pudiera someterme.

Me dejé caer en mi asiento, sintiéndome derrotado, asolado por un inmenso mar de nada, el cual se iba apoderando de mi cuerpo por momentos. No sabía que hacer, ni a donde dirigirme, aún me quedaba un día para regresar a casa y no podía llegar en esas condiciones.

De camino a casa, ya subido  en el tren que me llevaba a la soledad más absoluta, decidí bajar y hacer noche en nuestro lugar favorito, el pueblo donde pasamos nuestro primer fin de semana juntos. Alquilé la misma habitación dónde dos años atrás habíamos sido tan felices.

Todo seguía igual, los mismos muebles, la ropa de la cama, todo excepto su perfume, ya no estaba en el aire, no olía a ella, eso le daba un matiz sobrecogedor al escenario.

Me tumbé sobre la cama, abrazando la almohada del lado donde ella durmió aquella noche, intentando buscar su aroma aún entre las sábanas, pero no había nada. No pude dejar de llorar durante horas, en la calle una gran tormenta se hacía eco de mi estado de ánimo, que con toda seguridad debía ser el mismo de ella.

Quise enviarle un mensaje. Preguntarle como estaba, como se sentía, no podía aguantar, quería hablar con ella. ¿Por qué era todo tan difícil? Dicen que la vida es fácil, y que somos nosotros quienes la complicamos.

¡Que tan cierto me parecieron esas palabras en aquel momento!

Añoré la felicidad de cuando se es un niño, después la vida es muy distinta ¿por qué tenía que doler todo tanto? ¿a quién habíamos ofendido para tener que vivir con este dolor?

Maldecí al tiempo y las incansables manecillas del reloj, cada minuto que pasaba sin ella era una eternidad en mi alma, sintiendo a cada segundo que pasaba, el significado completo, de la palabra desolación.

 

(Fragmento extraído de algo más grande, que pronto verá la luz) by Marley

Marley

Un pequeña mota en un inmenso mundo, en constante cambio y evolución. Escribo juntando letras que forman palabras, en ocasiones dan lugar a mundos de color, en cambio otras, borrones de tinta sin forma... de todo ello se alimenta mi espíritu. Amo la música y el cine clásico, el olor que desprenden los libros y la tierra mojada tras la lluvia... Amo estar viva para poder seguir creando cualquier cosa que aporte amabilidad al universo.

Últimos post porMarley (Ver todos)

Comments

Deja un comentario