Ahora que se acabaron los aplausos, recojo uno a uno los pétalos de las rosas que fueron cayendo al suelo, ya marchitos. Su tono desgastado, manido y pisoteado, se funde con lo pálido de mis dedos, donde ya ni el perfume queda. Días de vino y rosas, de champagne en la trastienda. Que lejos queda todo aquello, amor.

Será cuestión de emprender el vuelo que tanto temía, el último. Mañana ya no saldré a escena. Las horas formarán frente a nuestra casa, en fila, con orden y monótonas. Harán de su unión una cadena uniforme y rutinaria, construyendo improvisadamente un altar al olvido.

Prométeme que me recordarás quién fui, una y otra vez.

Hazme saber que lo que fui, sigue formando parte de mí. Aún cuando mi memoria ya no reconozca tu voz, ni tu risa resonando en el aire, vibrante. Muéstrame el brillo de tu mirada, yo sabré  reconocerme en ella. Acércame tus manos para que pueda sentir su calidez, la que siempre he sentido con tu abrazo. Quiéreme con paciencia.

Acompáñame hasta el final, hasta el penúltimo suspiro, en él seguirás viviendo junto a mi, en aquella casa, nuestro primer hogar, donde siendo casi niños nos amamos con la intensidad que ofrece la juventud.

Si me encuentras desorientado, no me llames por mi nombre, hazlo por el tuyo. Siempre fue un resorte en mi alma que se prendía con tan solo escucharlo, Beatricce.

Si olvido todo, si me encuentro perdido entre recuerdos y no hallo el camino. Si no veo tu luz y no distingo tan siquiera la mía… Tan sólo pronuncia tu nombre,  y una chispa inflamará una a una  todas mis células, para mostrarme la senda que me guíe de nuevo a la claridad.

Dicen que iré olvidando todo, cada día un poco más. Que volveré a ser el niño que fui, que regresaré a la inocencia. No importa, es allí donde te conocí  y es allí donde acabaré el resto de mis días. No hay playa más dulce donde descansar de la vida, amor.

No te asustes si al hablarme no puedo responderte. Si no lo hago será por que estoy amándote de nuevo en aquella orilla varada. No me distraigas, tan solo toma mis manos para que pueda hacerte sentir cada una de las caricias que te estaré construyendo desde el fondo de mi alma.

… Recuérdame, aún cuando no se sepa quién soy, cuando todo se haga noche.

Tú serás eternamente mi sol, es allí, en lo cálido de tus recuerdos… donde quiero por siempre, recordarme yo.

Dedicado a ti, que ya no puedes recordarme…

 

 

Marley

Un pequeña mota en un inmenso mundo, en constante cambio y evolución. Escribo juntando letras que forman palabras, en ocasiones dan lugar a mundos de color, en cambio otras, borrones de tinta sin forma... de todo ello se alimenta mi espíritu. Amo la música y el cine clásico, el olor que desprenden los libros y la tierra mojada tras la lluvia... Amo estar viva para poder seguir creando cualquier cosa que aporte amabilidad al universo.

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