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La mañana de este 2 de noviembre se ha presentado como cualquier otra mañana, pero peor.

Alguien ha tocado a la puerta mientras yo estaba desnudo, listo para entrar a la ducha. Han golpeado con intensidad varias veces. Me he quedado esperando que del otro lado, alguien dijera mi nombre o me llamase de algún modo. Pero todo ha sido silencio, excepto esos golpes intensos de unos nudillos en la madera.

Sea quién fuere, ha dejado un momento de tocar. Acto seguido he abierto la mampara de la ducha y he puesto un pie dentro. Abro el grifo. El primer golpe de agua que viene, está helado como un témpano y sin esperarlo me ha dado de lleno en la cabeza. Odio esa sensación. Parece que te predispone a una cierta mala leche que te va a durar todo el día. Antes de que llegara el agua caliente a la alcachofa, han vuelto a llamar a la puerta. Esta vez he escuchado una voz, pero no he podido comprender lo que decía, desde mi posición.

Me he dicho a mi mismo ¡Josete! ya te están tocando las narices. Anda y dúchate majete, que se te hace tarde.

Me enjabono a conciencia la cabeza, pero la espuma parece que también quiere llevarme la contraria. Cuanto más me froto, menos crece (la espuma) ¡Que clase de jabón tan empachoso! se agarra al pelo como cola, parece espuma de afeitar… ¡joder! Me he equivocado de bote. Es que lo sabía, cuando amaneces con mal pie, todo se acaba torciendo. Acaban de llamar de nuevo a la puerta, he cortado el grifo para intentar oír algo. Para mi sorpresa y terror, lo único que acabo de oír es que… ¡Alguien ha abierto la puerta de la habitación!

Mi estupor ha sido mayúsculo. He pegado un salto y he resbalado desde el plato de ducha hasta la puerta del baño. Me he apresurado a echar el pestillo, con el corazón en la boca y el culo dolorido. He pegado la oreja para intentar adivinar quién puede ser, pero no logro oír nada. Apago la luz del baño, no quiero que sepan que estoy aquí, deben ser ladrones. ¡Dios, Dios ayúdame! si salgo de esta iré más a misa, te lo prometo.

Oigo los pasos de una persona al menos, está abriendo el armario, parece que también abre los cajones, o corre las cortinas.

¡Un momento! ahora parece que rastrean algo por el suelo ¡joder! ¿será un cuerpo? He oído casos en los que la mafia está dejando a sus víctimas en casas de gente particular para que nada los vincule con ellos.

Puedo sentir la respiración de una persona al otro lado de la puerta. Está intentado girar el pomo, quiere entrar. Y yo estoy aquí solo, helado, desnudo y lleno de jabón, a oscuras. No veo donde he dejado el móvil. Me pican los ojos y ahora además se me está escurriendo la espuma de afeitar por la frente hacia abajo. ¡Agh!¡Pica! ¡Pica!

Si al menos pudiera llegar hasta la toalla…

Lo primero que he encontrado es un rollo de papel higiénico. Intento secarme con él, pero   el resultado es que un amasijo de espuma y papel se me ha quedado pegado a los párpados, ahora me pica mucho más, ¡joder!

Alguien intenta entrar… está manipulando el pomo… déjame pensar que tengo aquí a mano para defenderme… ¡solo un zapato! ¡Dios! no me escuchas, lo entiendo, solo soy una oveja descarriada, pero ayúdame ¡No quiero morir! ¡No quiero morir sin saber como acaba Walking Dead! ¡ni Juego de Tronos!

Ya está. Acaban de forzar el pomo. A contraluz veo la silueta de una mujer en la puerta del baño. Estoy desnudo, enjabonado, acojonado y con una zapato en la mano. No estaría mal si pensara en cargarme a una mosca, pero es que debo defenderme ¡me dispongo a morir!

—¡Señor Martínez! se ha caído ¿está bien? Cómo anoche dejó dicho en recepción que lo despertásemos a las 9 en punto, que era muy importante para usted, he subido corriendo para avisarle. La línea telefónica no funciona. Al tocar varias veces y no responderme he decidido entrar. Le ruego me disculpe, ya me iba al comprobar que estaba en el baño, pero justo en ese momento he escuchado el golpe en la ducha y he pensado que necesitaba ayuda. Pero dígame, por Dios ¿que le ha pasado?

—Jo, he olvidado por completo que estaba en un hotel, se está tan a gusto, y se duerme tan bien cuando se va de viaje. Gracias señorita por avisarme, ahora bajo, es cierto, llego tarde a mi cita.

 

 

 

 

Marley

Un pequeña mota en un inmenso mundo, en constante cambio y evolución. Escribo juntando letras que forman palabras, en ocasiones dan lugar a mundos de color, en cambio otras, borrones de tinta sin forma... de todo ello se alimenta mi espíritu. Amo la música y el cine clásico, el olor que desprenden los libros y la tierra mojada tras la lluvia... Amo estar viva para poder seguir creando cualquier cosa que aporte amabilidad al universo.

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