0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

María se levanta de la cama. Hace una hora que Luis está sentado en el sofá viendo la fórmula 1. Después de lavarse la cara se viste.

—Cariño, me voy a dar una vuelta. Traeré churros para desayunar. —Le dice cuando se quita los auriculares.

—¿Estás bien?

—Sí, sólo necesito despejarme un poco.

Camina por las calles del barrio residencial. Es domingo. A las 8 de la mañana hay pocas personas. Sólo algún joven que vuelve de fiesta y un matrimonio paseando a su mascota, un precioso hurón.

Ha llegado a su destino. El centro de la ciudad. A cada paso esquiva botellas y vasos. Siente una punzada de dolor al recordar cómo era esa zona cuando tenía 40 años menos. Por aquél entonces apenas había bares y las tiendas de barrio ocupaban la mayoría de los locales.

Ahora hay un gran contraste. Una zapatería inaugurada a principios de 1900 comparte acera con un sex shop. Enfrente, la vieja ferretería está cerrada y es utilizada de baño por los clientes del bar de al lado.

Pasado y presente la acompañan a cada paso que da. El olor de una churrería cercana le devuelve a la época en la que acompañaba a su madre. Compraban todos los domingos el pan de hogaza más grande en una panadería con horno de leña. Dos borrachos discutiendo le recuerda a los gritos de las vecinas saludando desde el balcón.

Se para delante del portal de la casa donde pasó sus primeras horas de vida y los años que vivieron después. Acaricia los oxidados barrotes. El balcón del primer piso le parece muy pequeño comprado con el recuerdo que tiene de él.

Mira el reloj. Ya va siendo hora de volver a casa. Dentro de poco se despertará su pequeño. Compra unos churros en la churrería por la que ha pasado hace unos minutos. Antes de iniciar el camino de vuelta entra a saludar a la Virgen del Pilar. No ha cambiado nada con el paso de los años. Afortunadamente, algo sigue tal y como lo recuerda.

Desde siempre me ha gustado escribir relatos. Siendo adolescente escribía historias donde el amor triunfaba o el drama era el protagonista. En alguna de mis historias se mezclaban ambas cosas. A día de hoy, me gusta transmitir sentimientos y los relatos son un pequeño reto cada vez que cojo el boli. Espero seguir compartiendo letras con vosotros hasta que se me acabe la tinta.

Últimos post porIsabel Antequera (Ver todos)

Open modal

Deja un comentario