“Hoy es el día. Por primera vez, me voy a acostar con mi novio. Tengo muchas ganas y a la vez estoy nerviosa. Me han dicho algunas amigas que duele un poco, pero estoy segura que será cariñoso y a mi no me dolerá. Me voy a la ducha y después iré a su casa. Qué suerte que sus padres estén en el pueblo hasta la noche. Luego te sigo contando, querido diario.”

Marta deja el diario debajo de la cama. Está emocionada y a la vez nerviosa ante lo desconocido. A sus 16 años es un paso muy importante. Sabe que marcará un antes y un después, lo ha visto en sus amigas.

Se conocen desde que iban juntos a la guardería y tienen mucha confianza. Llevan tres meses saliendo y cada vez que encuentran un rincón, las caricias se vuelven más íntimas. El deseo y las ganas hacen que las manos viajen solas por sus cuerpos vestidos.

Víctor la recibe con un beso que le hace estremecer. Para él también es la primera vez y tiene muchas ganas de acariciar el hermoso cuerpo de Marta. Será la primera vez que la vea completamente desnuda y a duras penas puede controlar las ganas de hacerle el amor en el recibidor.

“Querido diario. Ha sido único, especial, maravilloso. Al principio me ha dolido un poco, pero Víctor ha conseguido con sus besos que me olvidara del dolor. Me lo esperaba mas… no sé… frío. Pero ha sido todo lo contrario. Me ha besado como nunca lo había hecho antes. Si vieras cómo me miraba. Jo, diario, le quiero un montón. Y no tiene nada que ver con esto. Aunque la verdad es que se ha portado genial. Sólo espero que no me deje. A María se lo hizo el sinvergüenza con el que estuvo. Y después le puso mala fama por todo el Instituto.

Bueno, me voy a ir a la cama. Estoy agotada. No sabía que perder la virginidad cansaba tanto”

La madre de Marta guarda el pequeño cuaderno en su sitio. Va a la cocina y saluda a su pequeña mujer que sale de la ducha. Aunque le ha resultado duro ver que su niña ya nunca será una niña, le ha gustado ver que su primera vez ha sido especial. Desea de todo corazón que todas y cada una de las veces que se acueste con alguien sean igual de especiales. En el fondo sabe que no será así, pero la esperanza es lo último que se pierde.

Desde siempre me ha gustado escribir relatos. Siendo adolescente escribía historias donde el amor triunfaba o el drama era el protagonista. En alguna de mis historias se mezclaban ambas cosas. A día de hoy, me gusta transmitir sentimientos y los relatos son un pequeño reto cada vez que cojo el boli. Espero seguir compartiendo letras con vosotros hasta que se me acabe la tinta.

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