Ya está mi madre otra vez con que vaya a la pelu ¡qué barbaridad!  Y todo porque viene a  cenar Felipe, el hijo del primo segundo de mi padre, el que heredó hace poco.
Yo no sé qué manía les ha entrado con endosarme al chaval, debe ser porque no se enteran de nada y, a ver cómo les explico yo que no puede ser, que no viene por mí todas estas noches y que los ojos de lujurioso que exhibe después del segundo plato, se deben a la espera del postre, ya que mi madre no sabe qué prepararle para que el chico esté contento.
No sé por donde entrarles, realmente, hablar de sexo a los padres resulta un poco violento, pero,  antes o después, tendré que abrirles los ojos y, más que nada, lo haré por evitarle a mi pobre madre preparar esas cenas que están  acabando con la salud de mi padre. Y mira que se lo ha dicho el médico: “De grandes cenas están las sepulturas llenas,  Don Manuel” pero él ve los primores que ella saca a la mesa y que le recuerdan sus primeros tiempos de casados y no se levanta hasta que acaba con todo.
Cierto es que ya voy teniendo mis añitos,  terminé la carrera, dejé de fumar porros y volver de madrugada, y me encanta que sigamos juntitos. Pues bien,  me está pareciendo que a ellos no les gusta ya, con la de mimos que me dedicaban cuando era pequeña….
Uno de los motivos para no abrirles los ojos a la realidad, es ese, que me están volviendo a malcriar, aunque sólo sea para que cene con ellos cuando viene el re-primo, a ver si se anima y se me lleva, y luego les traigo nietos y todo eso.
En confianza os diré que sé de buena tinta que no le gusto, que lo comprobé. Para que lo entendáis mejor, que hice el experimento ¡a ver si hablamos claro!.
Pues que no, que no entró al trapo, que no me molestara -dijo- pero que a él lo que le gustaba era el cariño conque lo tratábamos y un tal Roberto que vive frente a su casa, pero que tiene novia. Uno de esos amores imposibles y desgraciados, cuyo sufrimiento atenúa  cenando en mi casa.
Así que los dos estamos contentos pero, me sabe mal por mis padres,  inocentes criaturas que no comprenden nada y no piensan que, cuando nos dejan solos un rato “para que hablemos”,  lo menos que podían apreciar al volver es que mi rojo de labios está intacto.
Hablaré con ellos,  lo he decidido al ver el análisis de sangre de mi padre. Su colesterol está exultante y en plena forma. No merece que le hagamos esto.
Ya veremos a quién pesca ahora mi madre, aunque yo no quiero pensar que prefiera que vuele sola, creo que, en realidad, desea seguir preparando cenas.
¿Y si todo fuera un complot para cargarse a mi padre?. Me voy a mi habitación a reflexionar, es tan agradable seguir en casa…
Gemma Olmos Jerez
Mayormente soy yo. No me gusta ser otro pero sí ponerme en lugar del otro. Intento aprender y a veces lo consigo. Amo a mis amigos y me siento correspondida. ¿Para qué más??
Gemma Olmos Jerez

Últimos post porGemma Olmos Jerez (Ver todos)

Open modal

Deja un comentario