5.00 Promedio (99% Puntuación) - 1 voto

Llegó el verano con el agotamiento acumulado en los días de labor, con las idas y venidas de las obligaciones diarias.
Ya comienzo a pensar en los momentos en que me abandonaré a la fantasía y al sabor del descanso, aunque no sea exactamente un abandono de actividad ya que, a menudo, suele ser incluso más intensa, pero es la elegida,  la que me da placer. Y, voilá , decido poner en práctica un nuevo plan en el que vuelco toda mi ilusión.
Me voy de viaje. Ya empieza a ser todo diferente, no sólo el paisaje sino yo misma, mi actitud desinhibida, mi sensación de cambio y libertad.
Ya da igual que se acumule el polvo o que gotee el grifo del baño. Ya no importa cuando finaliza la lavadora o si vienen los del gas.
Ya da igual el horario en el trabajo, yo no estaré ahí.

Todo se torna nuevo aunque sea viejo, todo forma parte de ese canto a la libertad que empiezo a entonar y que irá subiendo en intensidad y de manera proporcional a la desconexion de mi mente con la uniformidad de mi vida.
Al principio es difícil, todavía me siento imbuida en la rutina diaria pero, poco a poco, el primer día con su sueño reparador me abre las puertas de esa libertad temporal, irreal, pero que resulta tan gratificante.
Da igual la lejanía en distancia geográfica, soy yo quien se aleja, mi mente ya está en otro lugar y mis glándulas empiezan a segregar hormonas de nombres diferentes que despiertan en mí una gran energía y una gran satisfacción. ¿Rutina? Por unos días eso pasó, olvido que existe.
Me resulta dificil enviar cartas postales porque crean un hilo invisible con cuanto forma parte de mi vida, con la gente a la que adoro pero de la que necesito tomar distancia para, desde lejos, valorarla mucho más. Los sentimientos crecen y tengo presente lo esencial de todos ellos de manera que, después de saber que puedo liberarme,  comienzo a añorar el sabor de la cercania a los seres a quienes amo.
Y, naturalmente, regreso.

Gemma Olmos Jerez
Mayormente soy yo. No me gusta ser otro pero sí ponerme en lugar del otro. Intento aprender y a veces lo consigo. Amo a mis amigos y me siento correspondida. ¿Para qué más??
Gemma Olmos Jerez

Últimos post porGemma Olmos Jerez (Ver todos)

Comments

Deja un comentario