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Las palabras son algo mas que signos y, al escribir sobre momentos inolvidables, sentimos su magia en el resplandor que ilumina nuestra mente.
Podemos reavivar con ellas el fuego que dormía en nosotros y que, inevitablemente creíamos desaparecido. Algo así como a Proust le ocurrió con su apetecible magdalena -que despertó en él momentos de recuerdos escondidos y aparentemente olvidados- un perfume, o una melodía inesperada, pueden desatar nuestra imaginación y regalarnos algo parecido a ese instante ya pasado y al cual evocamos. Hoy, ella, aún saborea el recuerdo de esos cabellos flotando sobre el azul del mar como una dorada medusa y oye su risa clara que le llama para jugar juntas, rompiendo las olas.
Sólo una vez lo hizo y, amparándose en la libertad que permite el cariño entre amigas, abrazó su cuerpo desnudo, hizo piruetas entorno a su bella deseada, para sentirla entre sus piernas, entre sus brazos, junto a su boca.
La cercanía transformaba en más lejana la consumación de su sueño, dada la sorpresa y la incredulidad que provocaba.
Ella deseaba el supremo placer del contacto piel con piel, de los eternos besos, de sentir a dúo, de amarse libremente. Pero ese intenso calor, esa llama desconocida que jamás antes había vislumbrado, no era compartida.
Nunca más pudo hacerlo, ni tan siquiera debía intentarlo, hubiera perdido esas migajas, y, el saber que jamás sería suya, acrecentó su dolor. Aprendió con ahínco a alcanzar a solas el climax que había vislumbrado en su abrazo, y que no le proporcionaban las lícitas caricias, las de su hombre, a pesar del amor que le ofrecía con devoción. Era el hermano de su amada.
Aún recuerda cuando la conoció , fue un día cualquiera, en el seno de su nueva familia.
Y, fue también entonces cuando supo que, su sola presencia, le provocaría la pasión dolorosa e insoportable que ya no podrá compartir con nadie.
También supo que, al fin, sin remedio, se contentará con una bella, aunque no sincera amistad.

Gemma Olmos Jerez
Mayormente soy yo. No me gusta ser otro pero sí ponerme en lugar del otro. Intento aprender y a veces lo consigo. Amo a mis amigos y me siento correspondida. ¿Para qué más??
Gemma Olmos Jerez

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