5.00 Promedio (99% Puntuación) - 1 voto

Se le abrieron antes los ojos que la vista, miró sobresaltado hacia ambos lados de su vida y se incorporó de un salto tan rápido que sorprendió incluso al cerebro que había de dar la orden.

Cerró los párpados tan fuerte que a punto estuvieron las imágenes que guardaba en la retina de morir aplastadas, respiró hondo como queriendo aspirar la vida en tan solo un instante y tomó una decisión, tenía que encontrarlas como fuera.

Se dirigió a la ducha sintiendo cada gota resbalándole unas prisas que no tenían ganas de correr, sabía que no era tan necesaria la velocidad de ejecución como hallar el momento justo para actuar. Lograr relajarse era definitivamente el camino más corto, y se detuvo a contemplar una gota de agua sobre el borde de la baňera viéndola temblar al mismo tiempo que temblaba en su mente aquel beso que se dieron en el baile al compás de una canción de Adamo. Bastante tuvo ella con gobernar las manos de su pareja, que ya fuera por cansancio o por picardía, más bien por lo segundo pensaba ella, le descendían de la cintura hasta las caderas igual que desciende un copo de nieve la ladera de una montaña. Ella agachaba la mirada tímida buscando que la sombra de sus ojos le escondiera la sonrisa que se había declarado en rebeldía contra su boca, él lograba que sus dedos se prendieran de las venas de los hilos de su falda. Las diminutas manos de ellas lidiaban contra las fornidas manos de él y parecía si se observaba la escena a cierta distancia que una estrella intentaba tan solo con leves empujones mover de sitio a la luna. Una escuálida carcajada producida por la mezcla de sorpresa y consentimiento se le fugó a ella de los labios en el momento en el que él le apretó una nalga, en un juego de manos en el que ganaron ambos. Ella quiso ofenderse pero su rostro no lo logró y le clavó una mirada que estuvo en desacuerdo con el decoro desde que le nació de los ojos, ni pudo ni quiso evitar el beso que los unió para siempre.

Salió con ese beso calándole la piel de la memoria y tras secarse con la parsimonia de una vida aprendida, se dirigió a la sala de lectura, una sala que ambos habían decidido habilitar usando la habitación vacía hacía cinco aňos de su ya no tan pequeña Núria. Cogió varios de ellos con el cuidado del buen lector, les acarició el lomo y los olió mientras un rayo de sol que se había adelantado al amanecer se comprimía en un escalofrío en el cristal de la ventana. Hojeó sus páginas y el aire escaso que levantaba  cada una de ellas al girar le trajo la brisa fresca de aquel verano en Cadaqués en el que el viento aún inmaduro iniciaba la odisea de hallar cobijo entre los cabellos de su amada, luego él con la paciencia que da el amor recién pintado iba recogiendo los retales de brisa que habían perecido en su pelo con la dulzura de las caricias inventadas para una sola piel.

Las horas pasaban como habían pasado siempre, sin pedir permiso, con esa mala educación que tiene el tiempo para con el ser humano y su decisión de encontrarlas se iba diluyendo tras el tic-tac implacable del reloj de pared. Tan solo quedaban unas horas para que ella volviera de su guardia nocturna y no había logrado la suficiente calma para buscarlas, así que decidió sentarse frente a su portátil y escribir, si no lograba encontrar la paz en la cadencia indeleble que emitían sus dedos al dar la orden a cada tecla no lo lograría de ningún modo. Mas no tardó mucho en ser invadido al escuchar el sonido del latido de cada una de ellas por el recuerdo de los susurros que le vivían en los oídos cuando al abrazarla sobre el lecho de la lujuria jadeaba la noche exhausta de placer y sudaban las sábanas amor a borbotones hasta inundar cualquier estancia de ganas de seguir aprendiéndose.

Y así fue como el momento entró de puntillas a la casa sacándole a él de sus pensamientos a través del sonido de una llave convenciendo de nuevo a la cerradura de que se dejara hacer. Ya estaba allí, seguramente cansada como siempre, se darían un beso partido en dos, de llegada el de ella, de despedida el de él,

< Luego nos vemos cariño.

<  Hasta luego amor.

El quicio de la puerta presentó la silueta de ella que se sorprendió al verlo salir de la sala de lectura.

< Vaya, veo que te han despertado las musas.

< No mi vida, no han sido ellas, me han arrancado del sueňo las ganas de encontrarlas.

< ¿Las ganas de encontrar el que?,  no andes con jueguecitos que no estoy de humor.

< No, cielo, no es ningún juego, buscaba las palabras para decirte cuánto TE AMO.

Ella sonrió como se sonríe cuando te enamoras, le miró y volvió a comprobar cuánto había acertado en su elección.

< Pues ya tiene guasa que un escritor no encuentre las palabras, bromeó.

< Sí, ja, ja, ¿pero sabes una cosa?

< Díme

< Que buscando las palabras he hallado otra cosa muy importante.

< Ah, ¿sí?,

< Sí, he descubierto que estás en todas las cosas del mundo.

Soy Jordi Hortelano, nací en Badalona un 9 de septiembre de 1972, actualmente resido en Barcelona. Inicié mi periplo como escritor el 17 de febrero de 2016 con la publicación de un relato con doble lectura, El secreto del seňor Evol. Su gran aceptación y mi actividad en Facebook con la publicación de poemas y microrelatos me ha introducido en mundos como el de la librería LibrUp, ubicada en la calle Rosselló 361 de Barcelona. Un espacio para autores indies, donde podemos vender muestros libros e incluso editarlos y publicarlos, y en la que se celebran eventos, como concursos de poesía, presentaciones, grabación de programas literarios y entrevistas. También gracias a mi pequeňo libro y mi actividad literaria en las redes, pude ingresar como columnista en desafíosliterarios.com, una página creada para dar cabida a escritores noveles que busquen una buena promoción y a lectores ávidos de letras emergentes. En ella escribo todos los martes a las 20:00h un relato o poema en mi columna Goteando letras. Una actividad que me ha proporcionado afortunadamente un amplio número de lectores y conocer a otros escritores de calidad. En esta página, también he podido vender mi libro y apuntarme al taller de Enrique Brossa, donde he ido ampliando mis conocimientos sobre la escritura e intentando mejorar en mis textos. Es corta de momento mi andadura en este nuevo mundo, pero ya he tenido el honor en menos de un aňo de ser entrevistado tanto en LibrUp como en desafíosliterarios.com, en dos cadenas de radio locales y formar parte de eventos como la firma de ejemplares el día del libro o el black friday. Y he tenido además el privilegio de ser miembro de un jurado en un concurso de poesía y contertulio en un programa literario llamado Letras perdidas. Ahora mismo estoy preparando la segunda edición con Casandra 21 de El secreto del seňor Evol, tras dos tiradas de cien ejemplares vendidas con Bubok y culminando dos libros más, una novela corta de humor y un recopilatorio de relatos y poemas. Además he escrito una novela titulada Mientras el tiempo descansa que publicaré más adelante. Tengo amén de todo esto, otros proyectos individuales y en colaboración con otras personas.

Últimos post porJordi Hortelano (Ver todos)

Comments

Deja un comentario