Fuera, en la calle, vagaba el aire con ínfulas de viento por las entraňas del mundo. Dentro, en la casa, la estufa bostezaba ondas de calor. Había llegado el día, al fin se iban a encontrar, él solo conocía de ella su manera de expresarse, algunos gustos musicales, gastronómicos, y artísticos, su película preferida, su grupo de rock, todo lo que le había querido mostrar, ni siquiera sabía si lo que le había explicado era cierto. En su perfil tenía una mariposa en blanco y negro, esa era la imagen con la que la asociaba y le parecía cuanto menos curiosa, por que si por algo era bello ese insecto era precisamente por sus colores.
Ella, unos cuantos barrios más allá yendo hacia la felicidad, solo conocía de él su pasión por las motos, sus emoticonos preferidos y que estaba cursando tercero de ingeniería, pero lo que más le había atraído era la foto que había puesto en su muro de facebook, su torso desnudo mostrando dos tatuajes, uno en cada hombro, en el derecho un angelito, en el izquierdo un diablillo. Se estaba presentando al mundo con esa dualidad que le hacía terriblemente interesante.
Aún quedaba una hora para el encuentro y si se le miraba a los ojos, se podía ver la ilusión temblándole nerviosa en la pupila, dudó tres millones de veces, antes de escoger la vestimenta que creyó apropiada, ¿elegante pero informal?, ¿ropa cara?, ¿colores vivos o tonos sobrios?. Se decidió al fin, iría como siempre iba, vistiendo a su manera, era su primera cita y quería presentarse del modo más natural posible, sin falsear ni corromper su imagen. Necesitaba relajarse antes de salir hacia el lugar de encuentro, se sirvió su bebida favorita, se sentó en el sofá, buscó en el spotify una canción, cerró los ojos y sintió como cada una de las notas musicales le acariciaban la piel a ese momento e incluso el segundero del reloj de pared, sacó a bailar galante a la aguja minutera. La voz herida de Sabina envolvió el ambiente con doble nudo:
“Que no arranquen los coches, que se detengan todas las factorías…”
Y se le fue la mente adelantando al tiempo, no quería imaginarse como sería la cita, eso podía desembocar en decepciones, era mejor no crear expectativas y decidió cantar a viva voz, para así conseguir descargar la tensión que le andaba jugando en los hombros hacía ya un buen rato. Fue tan salvaje su interpretación que se le enredaban las notas en las cuerdas vocales para acabar saliendo despedidas sin remedio y terminar chocando con las letras de la canción. Aquella decisión le había servido, se levantó expulsándose del alma el último sonido de la melodía y se dirigió al espejo del baňo. Se miró y una vez encontró el semblante que andaba buscando, emitió un chasquido con la garganta, sonrió y se dispuso a salir convencido del éxito. Se abrigó y se enfrentó a la calle, con el ánimo por encima de sus sueňos, revoloteando sobre su cabeza, la ciudad le parecía más bonita, incluso creyó percibir olores que no correspondían con el lugar pero sí con ese instante. Caminó con esa cadencia con la que caminan los enamorados, parecía que en cualquier momento iba a empezar a bailar, las primeras gotas de lluvia chocando contra el asfalto le dieron los compases iniciales y la incontrolable alegría que sentía dentro le empujó un silbido que rogaba salir. Y ese silbido se diluyó en una gota y se sorprendió tarareando “I singing in the rain” con la misma euforia con que la interpretó Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia. Tuvo la sensación de que un manto de magia le transportaba hacia el lugar estipulado hasta que se halló en la puerta empapado de felicidad, goteando ganas de pasar a la acción, dejó salir a dos seňoritas que se llevaron consigo pequeňos vestigios de aroma de café y entró al local, le parecía el lugar más romántico que había visitado jamás. La emoción le resbaló del cuello hasta el vientre y se dirigió hacia la mesa indicada, al fondo, bajo una reproducción de un cuadro de Gustav Klimt y allí los vio a ambos, él la miraba a ella embelesado, ella se lo había comido a él con los ojos y se le asomaba traviesa la intención en los labios. Corrió intentando ordenar en su estómago mil mariposas en blanco y negro, un angelito y un diablo, los acontecimientos se habían adelantado a lo que había previsto, no iba a llegar a tiempo si no volaba, debía cumplir el propósito para el que se había preparado tanto tiempo. La mirada de él estiró la mirada de ella, o tal vez fue al revés, “si no intervengo ya”, pensó, todo quedará en agua de borrajas, soy un beso, el primer beso, y he de cumplir mi misión”. Hizo un último esfuerzo dando un salto inimaginable y se situó entre los labios de ambos y en lo más profundo de su memoria.

Soy Jordi Hortelano, nací en Badalona un 9 de septiembre de 1972, actualmente resido en Barcelona. Inicié mi periplo como escritor el 17 de febrero de 2016 con la publicación de un relato con doble lectura, El secreto del seňor Evol. Su gran aceptación y mi actividad en Facebook con la publicación de poemas y microrelatos me ha introducido en mundos como el de la librería LibrUp, ubicada en la calle Rosselló 361 de Barcelona. Un espacio para autores indies, donde podemos vender muestros libros e incluso editarlos y publicarlos, y en la que se celebran eventos, como concursos de poesía, presentaciones, grabación de programas literarios y entrevistas. También gracias a mi pequeňo libro y mi actividad literaria en las redes, pude ingresar como columnista en desafíosliterarios.com, una página creada para dar cabida a escritores noveles que busquen una buena promoción y a lectores ávidos de letras emergentes. En ella escribo todos los martes a las 20:00h un relato o poema en mi columna Goteando letras. Una actividad que me ha proporcionado afortunadamente un amplio número de lectores y conocer a otros escritores de calidad. En esta página, también he podido vender mi libro y apuntarme al taller de Enrique Brossa, donde he ido ampliando mis conocimientos sobre la escritura e intentando mejorar en mis textos. Es corta de momento mi andadura en este nuevo mundo, pero ya he tenido el honor en menos de un aňo de ser entrevistado tanto en LibrUp como en desafíosliterarios.com, en dos cadenas de radio locales y formar parte de eventos como la firma de ejemplares el día del libro o el black friday. Y he tenido además el privilegio de ser miembro de un jurado en un concurso de poesía y contertulio en un programa literario llamado Letras perdidas. Ahora mismo estoy preparando la segunda edición con Casandra 21 de El secreto del seňor Evol, tras dos tiradas de cien ejemplares vendidas con Bubok y culminando dos libros más, una novela corta de humor y un recopilatorio de relatos y poemas. Además he escrito una novela titulada Mientras el tiempo descansa que publicaré más adelante. Tengo amén de todo esto, otros proyectos individuales y en colaboración con otras personas.

Últimos post porJordi Hortelano (Ver todos)

Comments

Deja un comentario