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La radio emitía opiniones dispares respecto al último partido del equipo de la ciudad. Las ondas flotaban sobre la tapicería, se deslizaban por el salpicadero y saltaban por el hueco que dejaba la ventanilla medio abierta del taxi. Absorto en sus pensamientos, el chófer observaba a través de la luna delantera la incandescente actividad que rodeaba la majestuosa Sagrada Familia de Barcelona, y no pudo menos que sobresaltarse al irrumpir dos hombres, uno por cada puerta, en su vehículo.

< Arranque, dijo el más fornido.

< ¿Pero dónde vamos?, dijo el conductor al tiempo que ponía el taxímetro en marcha.

< Usted arranque, no sabemos aún donde cojones vamos.

< Bien como quieran, dijo echando un vistazo por el retrovisor.

Sentado a la derecha en el asiento de atrás, un tipo robusto de nariz chata, con pinta de boxeador de barrio miraba a través de la ventanilla los movimientos de la marabunta de gente que ocupaba aquella zona de la ciudad tras dar la orden al taxista de arrancar el coche.

A su izquierda el otro hombre, bastante más joven, más enclenque y sobretodo más nervioso perdía la mirada en un horizonte que hervía sobre el asfalto, al tiempo que hacía crujir sus nudillos.

El taxista tomaba la calle Mallorca a la espera de alguna dirección.

< Míralos, pipiolo, ajenos a todo, mirando piedras ya hartas de mirarlos a ellos. Basura, luego volverán a sus paises a presumir de esto y aquello porque están tan vacíos que no pueden presumir de ellos mismos, dijo el mayor de los dos sin dejar de mirar por la ventanilla y frunciendo el labio superior por el lado más cercano a la comisura.

< No me llames, pipiolo, joder, no me llamo así.

< ¿Y cómo quieres que te llame, Ernestín?. No tienes edad ni para tener un nombre decente. Y deja ya de hacer ese ruido espantoso con los nudillos si no quieres que tus costillas acompañen la sonatina.

< No digas mi nombre, dijo el joven muchacho ubicado justo detrás del asiento del conductor y mirando hacia él alarmado.

< No te preocupes pipiolo, acabas de entrar, ni siquiera te han detenido aún. No estás fichado. Además este hombre no ha escuchado nada, ¿verdad?, añadió llevándose la mano al bolsillo de la chaqueta y mirando fijamente al espejo desde donde el chófer les observaba.

<Tiene el juramento hipocrático o hipócrita, ese que tienen los abogados, los loqueros y los frailes, ¿verdad?, volvió a preguntar sin dejar de mirar al retrovisor y sin sacar la mano del bolsillo de la chaqueta.

< Pues no, creo que no, dijo el taxista aguantando la mirada, pero no estoy seguro, es mi segundo día con el taxi. Y sí, sí que he oído el nombre de su compañero, añadió sin inmutarse.

Los dos hombres, hicieron un leve movimiento hacia delante, y el más joven, sin dejar de sudar, metió la mano instintivamente en el bolsillo acompañando el gesto de su compañero.

El conductor no varió ni un ápice su semblante y prosiguió:

< Se llama pipiolo, ¿no es así?

La carcajada del más experto dejó ver una dentadura amarilla y mal cuidada.

< Me cae bien este tipo, pipiolo. Me ha hecho reír. Tú también me haces reír, pero de la cara de pánfilo que tienes. Ja, ja, ja. Quieres hacer el favor de cambiarla, parece que vienes de un funeral.

< Te has cargado al tipo ese, no era necesario, joder, no era necesario. Me dijeron que sería limpio, que solo había que coger el dinero, y vas tú y te lo cargas. Joder, joder, joder. Estamos jodidos, ¿no lo entiendes?, completamente jodidos.

< Calmate señorita, ese tipo era un excremento más de esta puta sociedad, una mierda podrida de dinero. No va a notar la pasta, ni la vida que le falta. No es el primer hombre que mato, ni será el último, añadió mirando de nuevo hacia los ojos del chófer a través del retrovisor.

< Por mí no se preocupe, no tendrá que matarme dijo el aludido sin dejar de mirar la calle que se acababa delante de él.

< Estoy disfrutando mucho con esto, siempre quise ser uno de ustedes. Mi película preferida es “ Uno de los nuestros”

Rodeó la estación de Sants y se dirigió por la calle Tarragona hacia Plaza de España.

“ De hecho, cuando me echaron del curro, me metí en esto del taxi por dos películas, “Taxi driver” y “ Night on earth”, y ya ven hoy he tenido suerte, prosiguió antes de sonreír.

Cogeré el Paralelo hasta Colón si no me dicen lo contrario.

< Películas, dijo en tono despectivo el grandullón, todo eso son mariconadas. La mejor película está en la calle, en los callejones, viendo como te suplican para que no les mates, como se arrastran y te hablan de su mujer y de sus hijos cuando a lo mejor esa misma mañana estaban empotrando a la zorra de su compañera de trabajo contra la pared del baño.

En la radio una voz interrumpe la perorata del tipo.

< Compañeros, evitad ir a Colón, hay una unidad de los mossos interrumpiendo la salida a la ronda.

< Mierda, mierda, mierda, lo sabía, nos has jodido maldito hijo de puta, nos has jodido. Ya nos están buscando, comenzó a gritar el más joven.

Sacó la pistola y apuntó al conductor:

< Nos estás llevando a la boca del lobo maldito hijo de puta, que listo eres pedazo de mamón. Pero yo soy más listo, ¿te crees que no me he dado cuenta?

< Guarda la maldita pistola, pipiolo, dijo su compañero.

< Calmese, giraremos en Urgell y evitamos el control. Pediré a la central que me eviten cualquiera de ellos, con indicaciones podemos esquivar a la poli.

< ¿Sí, listillo, y que le vas a decir a la central?, por favor, indicadme como huir de la policía, llevo dos asesinos en el taxi, dijo apretando los dientes. Tarde o temprano nos pillarán.

< Guarda la puta pistola, maldita sea. ¿Por qué me tocarán siempre los novatos?, gritó el otro hombre. Métete la puta pistola en el maldito bolsillo imbécil, ni siquiera sabes utilizarla. Eres capaz de hacerte un selfie con una bala.

< Puedo aprender practicando, respondió completamente ido, puedo empezar por ti, maldito perro sarnoso, tú me has metido en esta mierda, dijo girando la pistola hacia su compañero y pasando a apuntarle a él.

< Deja de apuntarme, hijo de puta, deja de apuntarme o no lo contamos ninguno de los dos. Yo me iré al puto infierno pero tú te vienes conmigo con esa sesera inútil colgando de tu cabeza.

Yo no te he metido en esto, te metió tu mala cabeza, tus malditas deudas. ¿Te crees que soy gilipollas?. Todos sois iguales, pensais, hago un trabajito, pago, y me retiro. Pero una vez dentro ya no se sale, imbécil, yo te he hecho un favor, mientras menos esperanzas tengas de salir de este mundo menos te engañas. No juegues conmigo. Guarda la puta pistola, maldito cobarde, guárdala o te guardo yo en una bonita caja de roble. Y más te vale acertar, maricona, porque como falles, acabo contigo y voy a follarme a la puta de tu madre.

El clic del gatillo del más joven anunció el estruendo de la bala del más veterano que agujereó tanto el bolsillo de su chaqueta cómo la cabeza de su compañero.

< Guauuuu, gritó el taxista, le has volado la tapa de los sesos. Me he empalmado y todo tío. Ha sido increible. Habrá que salir de aquí echando leches. No te preocupes tío, estoy viviendo la mejor tarde de mi vida. ¿ Que te parece si nos dirijimos al aeropuerto? Supongo que en esa bolsa de deporte está la pasta. Conozco un descampado en el Prat donde podemos abandonar el taxi con el cadáver.  Está a unos veinte minutos andando del aeropuerto. No quiero ni siquiera la mitad de lo que lleves, una cuarta parte, con eso me conformo. Estoy seguro que hay mucho dinero. Confía en mí, estoy cumpliendo mi sueño.

< Tú estás muy mal de la chota, tío. Me caes bien joder. Estoy esperando indicaciones. Pero te voy a hacer caso, a mí también me excita esto. En cuanto llamen les digo que voy donde me indiquen.

El taxista dio la vuelta, y se dirigió hacia la Gran Vía dirección El Prat tomando la calle Vilà Vilà para coger de nuevo el Paralelo en dirección contraria. Ninguno de los dos pasajeros habló, el taxista sonreía emocionado observando como su cliente acomodaba el cadáver en el asiento con cuidado para no mancharse. Llegaron al descampado y el conductor propuso tras abandonar el taxi que enterraran las pistolas, limpiándolas previamente. En el aeropuerto los pillarían enseguida.

< Yo vivo muy cerca de aquí, te traigo ropa. Algo encontraré que te esté bien.

Cogieron una pistola cada uno para enterrarla pero en cuanto el chófer tuvo la suya en la mano, le cambió la cara, parecía la de un hombre tras el coito. Miró al tipo que estaba agachado enterrabdo el arma y le disparó dejando caer un hililllo de baba provocada por el placer. Se dirigió al maletero, sacó de él un bidón de gasolina y lo vertió sobre los dos cadáveres. Encendió una cerilla y tras cerciorarse que empezaban a arder,

cogió la bolsa y empezó a caminar. Diez minutos después, se metió en un coche aparcado en una pequeña urbanización, puso la radio y en cuanto empezó a sonar la banda sonora de Reservoir dogs se dirigió tarareandola hacia la carretera dirección Tarragona.

 

Soy Jordi Hortelano, nací en Badalona un 9 de septiembre de 1972, actualmente resido en Barcelona. Inicié mi periplo como escritor el 17 de febrero de 2016 con la publicación de un relato con doble lectura, El secreto del seňor Evol. Su gran aceptación y mi actividad en Facebook con la publicación de poemas y microrelatos me ha introducido en mundos como el de la librería LibrUp, ubicada en la calle Rosselló 361 de Barcelona. Un espacio para autores indies, donde podemos vender muestros libros e incluso editarlos y publicarlos, y en la que se celebran eventos, como concursos de poesía, presentaciones, grabación de programas literarios y entrevistas. También gracias a mi pequeňo libro y mi actividad literaria en las redes, pude ingresar como columnista en desafíosliterarios.com, una página creada para dar cabida a escritores noveles que busquen una buena promoción y a lectores ávidos de letras emergentes. En ella escribo todos los martes a las 20:00h un relato o poema en mi columna Goteando letras. Una actividad que me ha proporcionado afortunadamente un amplio número de lectores y conocer a otros escritores de calidad. En esta página, también he podido vender mi libro y apuntarme al taller de Enrique Brossa, donde he ido ampliando mis conocimientos sobre la escritura e intentando mejorar en mis textos. Es corta de momento mi andadura en este nuevo mundo, pero ya he tenido el honor en menos de un aňo de ser entrevistado tanto en LibrUp como en desafíosliterarios.com, en dos cadenas de radio locales y formar parte de eventos como la firma de ejemplares el día del libro o el black friday. Y he tenido además el privilegio de ser miembro de un jurado en un concurso de poesía y contertulio en un programa literario llamado Letras perdidas. Ahora mismo estoy preparando la segunda edición con Casandra 21 de El secreto del seňor Evol, tras dos tiradas de cien ejemplares vendidas con Bubok y culminando dos libros más, una novela corta de humor y un recopilatorio de relatos y poemas. Además he escrito una novela titulada Mientras el tiempo descansa que publicaré más adelante. Tengo amén de todo esto, otros proyectos individuales y en colaboración con otras personas.

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