0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Después de registrar la tienda por si acaso encontrábamos algún bichejo raro y muertas de cansancio, decidimos que ya era hora de pernoctar.
María Jesús se quedó dormida al minuto, había cenado tanto y se sentía tan satisfecha, que los ronquidos sonaban como a música, cada dos ronquidos un resoplido. Después de hacer que tosía, cambiarle de postura y un par de pataditas parece que cogió un sueño pacífico.
Poco a poco sintiendo un silencio acogedor, todas fueron cayendo en un profundo y agradable sueño. Todas menos yo, que notaba la falta de mi cama abatible, de mi colchón, de mi almohada, de la tele y de mi té calentito en la mesilla. Bueno cerré los ojos y pensé que sería cosa de esperar.
Comencé a escuchar unos sonidos leves. Agudicé el oído. Si, estaba segura, era como una especie de lamento. Pudiera ser un gato pensé. Pero no, eran gemidos, como los de un niño.
¡Madre mía!¡Lo que me faltaba! Me quedé muy quieta hasta estar completamente segura de lo que escuchaba. Angelines dormía a mi lado muy tranquila. Sentí romper su sueño, pero despacito y con delicadeza la desperté.
-Angelines escucha.
-Ay Sole que me muero de miedo. Es un niño ¡A ver si se ha perdido! ¡Tenemos que despertar a las demás!¡Que me estoy cagando de miedo Sole!
-¡Que no! ¡Vamos a echar una ojeada antes!
Salimos procurando hacer el menor ruido posible. Aquellos gemidos venían de detrás de unas ramas a unos cinco metros de la tienda. Iluminamos todo aquel ramaje y tratamos de separar aquella maraña que nos impedía pasar.
Por fin pudimos quitar aquellos ramajes y dirigir las linternas hacia el fondo. Cuando nos dimos cuenta, que justamente allí comenzaba un camino de tierra.
-¡Vamos a seguirlo!
-¡De eso nada!
-Angelines, leche ¡Que hay un niño llorando!
-Pues vamos a despertar la las demás, yo sola contigo no voy.
– Mira que eres cagona. Solo unos pasos más.
Seguimos aquel camino que había tapado la tierra y las malas hierbas, pero que al fijar la linterna, me di cuenta de que debajo estaba solado con una especie de baldosa de cerámica antigua, con unas letras que no logré descifrar ni aun acercando la luz.
Los gemidos del niño cada vez eran más frecuentes.
Continuará…

soledad palao

Soledad Palao Sirés Vive en Villar del Olmo.( Madrid.) Casada. 4 Hijos, 4 nietos. Estudios: Enfermería. Estado actual: Vividora. Aficciones: Escribir por escribir. Frase favorita: Lo mejor está por llegar. Peli favorita: El padrino. Libro favorito: Los pilares de la tierra.

Últimos post porsoledad palao (Ver todos)

Deja un comentario