0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

El escritor salió a escribir. Y dejó caer sus letras sobre el camino, pero las gentes las pisaron sin piedad, sin reparar en su poesía,  despreciando  sus relatos y mofándose de sus historias.

También dejó caer sus palabras sobre pedregales y crecieron sus parábolas por un tiempo. Al principio se leyeron con entusiasmo y fascinación, pero cuando llegaron otras fábulas más inverosímiles las primeras fueron abandonadas sin compasión.

Algunas de sus frases cayeron sobre espinos y estos apenas les dieron oportunidad de germinar. Sus matas trepadoras las ahogaron hasta confinarlas al no existir. Estas nunca fueron leídas, ni escuchadas, ni amadas.

Pero su mejor historia de amor jamás escrita alcanzó a unos cuantos que, ávidos y necesitados de cariño, la leyeron con pasión, y enamorados y llenos de vida, esparcieron su mensaje por todo lugar contagiando felicidad.

 

El que tenga oídos para oír, oiga.

Mati

Mi titulación como mi vida es rara. Soy correctora, que no perfecta. Espécimen difícil de clasificar. Saltimbanqui sin fronteras. Habilidades, las justas para sobrevivir. Mis gustos están alineados con mi alienación. Me irritan las sensiblerías y aborrezco la indiferencia. Soy el silencio pero siempre hay una canción en mi vida. No soporto ver la tristeza en los demás, prefiero cargarla yo. De manos pequeñas pero solidarias. Apariencia frágil, convicciones firmes. Introspectiva de ojos grandes que miran hacia afuera. Más oidora que habladora. Y más que otra cosa, amo amar.

Últimos post porMati (Ver todos)

Comments

  1. ¡Me ha encantado! Palabras que sembrar, palabras que escuchar, palabras que practicar… Palabras muchas veces ignoradas pero tan generosas para quien las acepta.
    Muy bie, Mati.

     

Deja un comentario