0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Cuando llega la factura de la luz, siempre siento un impulso tenue y oscuro de buscar botones perdidos en las grietas de mi sofá. Recojo la carta del buzón y, tras contemplar el sobre lo abro con parsimonia. Aquí está, como cada mes, sin faltar a su cita conmigo, como una novia fiel y amorosa que ansía verme y que no puede vivir sin hacerlo. La tomo entre mis manos y la observo, está compuesta de letras y números tan delicadamente ordenados que cada uno ocupa su lugar sin molestar al que se encuentra a su lado. De pronto los números se convierten en botones, redondeces perforadas con dos y cuatro agujeros circulares perfectamente alineados y simétricos. Botones negros de diferentes tamaños pero todos redondos, con distinto número de agujeros, pero redondos, que pululan por la factura dejándose caer por una hoja que no tarda en quedarse en blanco. Se precipitan uno tras de otro contra mi sofá y desaparecen como si el mar los hubiese engullido en una noche de tormenta. Aparto la factura mientras me dispongo a buscarlos entre las rendijas del sofá y bajo los cojines. No los veo, pero por mucho que se escondan sé que están ahí en alguna parte. Mientras rebusco les oigo como musitan y se burlan de mi desesperación por encontrarlos. Botones de diferentes tamaños, que aunque se escurren de un lado a otro para que no les encuentre, sé que voy a dar con ellos. Pequeñas esferas con sus diminutos orificios me observan tras la oscuridad de unos cojines que les sirven como trincheras en una guerra en la que sé que voy a ganar. Bastión que no les servirá de mucho porque pronto lo apartaré y lo tiraré al suelo dejándolos al descubierto ante una sola realidad. Realidad que les convertirá en presa fácil desprovista de cualquier refugio y vía de escape que les permita huir nuevamente. Ya no hay cojines, sólo queda la superficie negra de un sofá desnudo en el que se esconden. Puedo sentir como me observan, me acerco y les veo mirándome desde la esquina del sofá. Oigo el castañeteo de su cuerpos al golpearse unos contra otros al sentir mi cercanía sabedores de que su aventura está llegando a su fin. Están todos apiñados observando cual será mi próximo movimiento, pero ya no tienen escapatoria, porque hoy no les dejaré escapar, hoy serán míos. Esos preciosos círculos de redondeces exquisitas, superficie firme y de un negro brillante están ahí para mí, para saciar mi ansia de poseerlos.Photo by kozumel

Begoña de la Rosa

Begoña de la Rosa

El susurro del mar es mi nana favorita mientras me dejo atrapar por sus idas y venidas incesantes. Soy parte de su bravura en los días de tormenta y remanso de paz en las tardes de verano en las que el sol coquetea con la luna antes de sumergirse lentamente entre sus aguas. La exquisitez del aroma del chocolate, su fuerza y su cuerpo forman parte de mí como lo hace el aire. Sin oponer resistencia soy presa de su embrujo como lo soy de las palabras, que se agolpan en mi pensamiento pidiendo a gritos a mis manos que las deje volar. Y como un soplo de aire fresco que entra por la ventana las libero y permito que viajen por un folio en blanco que en pocos segundos recibe parte de lo que soy capaz de crear.
Begoña de la Rosa

Últimos post porBegoña de la Rosa (Ver todos)

Deja un comentario