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Sí, es porque te quiero por lo que tengo que decirte lo que siento, es esa la razón la que me lleva a vaciar mi alma con palabras. Ya no puedo más con ellas atravesadas en mi garganta porque me impiden respirar. Porque te quiero, tengo que decirte que me voy, que he de partir del puerto de tus besos olvidados. Que voy a embarcar en un barco sin rumbo y que no sé cuándo volveré, que es un viaje sin fechas, sin plazos, sin tiempo. Que necesito respirar, porque el aire que respiro a tu lado se ha vuelto denso, pesado. Estoy cansada de llevar a cuestas una vida que siento que no es la mía, una vida que me pide a gritos que la viva. Te quiero, pero he de decirte que he encontrado otro amor, uno que desconocía, pero que me ha devuelto las ganas, la ilusión. Este amor es más grande, más puro, es uno que jamás nadie ha sentido y sé que no sentirá por mí. Sé que no lo entiendes, sé que sentirás celos y te sentirás engañado, pero créeme que no es así. Engañados hemos estado los dos por creer que el nuestro era un amor verdadero, por pensar que teníamos que hacer sacrificios para contentar al otro. He descubierto que el amor no se mendiga, el amor se ofrece, he entendido que por mucho que te ame, no me basta con unas migajas. Todo lo que te ofrecí lo hice con el amor más puro, no te reprocho nada, porque cuando se ofrece algo de corazón, no hay nada que reclamar. No pretendo excusarme, tampoco voy a pedir perdón, porque sé que no hay nada que perdonar. Sólo quiero que sepas que ese amor del que te hablo, ese que se me ha adueñado nuevamente de mi corazón, lo he descubierto esta mañana al mirarme en el espejo.

Begoña de la Rosa

Begoña de la Rosa

El susurro del mar es mi nana favorita mientras me dejo atrapar por sus idas y venidas incesantes. Soy parte de su bravura en los días de tormenta y remanso de paz en las tardes de verano en las que el sol coquetea con la luna antes de sumergirse lentamente entre sus aguas. La exquisitez del aroma del chocolate, su fuerza y su cuerpo forman parte de mí como lo hace el aire. Sin oponer resistencia soy presa de su embrujo como lo soy de las palabras, que se agolpan en mi pensamiento pidiendo a gritos a mis manos que las deje volar. Y como un soplo de aire fresco que entra por la ventana las libero y permito que viajen por un folio en blanco que en pocos segundos recibe parte de lo que soy capaz de crear.
Begoña de la Rosa

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