Ya en una ocasión comenté la importancia que tenía colocar un acento aquí o allá. Era tanta que suponía en algunos casos hasta en un cambio de categoría de la palabra ¿recuerdan?: “revolver cajones buscando un revólver”.

Sí, el lugar donde colocamos ciertos elementos importa y mucho. Los adjetivos son otra muestra de ello ya que además ponerlos delante o detrás de un sustantivo le da una vuelta de sentido total al mismo. El sustantivo vive tranquilo, poderoso y llevando por bandera la importancia gramatical que conlleva en su esencia de nombrar las realidades. No es el momento de entrar en el análisis de si las cosas existen antes de ser nombradas.

A pesar de su importancia, hay casos en que el sustantivo se transforma en su significado mientras el adjetivo juguetón lo rodea. Es posible que todos conozcamos HOMBRES GRANDES (el tamaño, digan lo que digan, también marca la diferencia… ejem) pero quizá no todos tenemos la suerte de tratar con GRANDES HOMBRES. Un “hombre grande” nos remite inmediatamente al aspecto de la envergadura física pero un “gran hombre” tiene que ver sin duda alguna con la grandeza de sus actos y no tanto de su cuerpo. Jugando con este matiz del tamaño y de la calidad encontramos muchas más expresiones: CASA GRANDE/GRAN CASA, LIBRO GRANDE/GRAN LIBRO, etc.

Evidentemente, no todos los adjetivos son susceptibles de ser movidos de posición al antojo de quien escribe. En unas ocasiones (llamada TELEFÓNICA) es porque el adjetivo en sí no admite el cambio de posición y en otras sucede que forma un “todo”, una agrupación indivisible con el sustantivo que no lo permite (en breve disfrutaremos de la SEMANA SANTA, pero por muy SANTA SEMANA* que sea, no podemos anteponer el adjetivo).

Como sucede en muchas ocasiones en el ámbito literario, la aparición del adjetivo antes del sustantivo le da ese matiz casi poético reconocible por todos los lectores y utilizado por la gran mayoría de los escritores. Independientemente de que el acto sea el mismo no cabe duda de que “la NOCHE OSCURA se descolgaba por la NIEVE BLANCA” pierde su obviedad y gana en sugerencia cuando leemos “la OSCURA NOCHE se descolgaba por la BLANCA NIEVE”. Sí, todas las nieves son blancas pero no todas las noches son oscuras, a veces una BRILLANTE LUNA enciende la noche más oscura.

Mercedes E.M.

Mercedes E.M.

Amante desde niña de las palabras que encierran mundos y abren universos.
Mercedes E.M.

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