TE REGALO
Hoy es un día de tantos en los que se ha establecido por costumbre hacer un regalo, hoy es uno de esos días en los que quien manda, quien establece el control sobre todo, es la tradición, la costumbre establecida por alguien en algún momento de la historia, y que hemos seguido a lo largo de ella hasta nuestros días. Hoy toca regalar, hay que buscar tiempo y dinero para comprar un regalo para esa persona a la que queremos, porque hemos aprendido que esa es una buena forma de decirles cuanto la estimamos. A todos nos gusta que nos regalen, quien diga que no pues creo que no es del todo coherente consigo mismo, porque alguien que habita en nosotros y que se llama Ego, disfruta mucho cuando se le halaga. Le produce tanto deleite, que incluso a veces comete la osadía de disgustarse si el regalo no le agrada, y aunque en nuestro rostro se dibuje una sonrisa, él está ahí retorciéndose del disgusto y acosándonos una y otra vez. Hoy yo traigo otra propuesta, pues lo que vengo a ofrecerte es diferente. Mi regalo no viene envuelto en papeles de colores llamativos, ni tampoco trae un lazo brillante. Yo quiero regalarte algo diferente, algo que no se deteriora con el tiempo, que cuando dejas de usarlo, acaba en el desván de los objetos olvidados, y quizás algún día, en la basura. Yo quiero regalarte una mirada, o cientos de ellas llenas de momentos vividos, de instantes en los que compartimos tristezas, alegrías y por qué no, algunas complicidades. También te traigo mis manos, aquí las tienes están colmadas de caricias, del cariño con el que mis brazos te acogieron cuando necesitabas refugio, de la fuerza que hicieron para ayudarte a levantar, del amor que sintieron cuando reposaban encima de tu hombro. Y qué me dices de mi boca, colmada de palabras de aliento, y también de alguna que otra regañina, pues ya sabes lo que tiene una buena amistad, es como un matrimonio, para lo bueno y para lo malo. Palabras que nos mantenían en vela hasta la madrugada, imaginando un mundo diferente, hablando de amor o quizás de la tristeza que apesadumbraba nuestros corazones. También traigo sonrisas, como las que nos acompañaban cuando corríamos tras una mariposa, o en la playa, mientras me perseguías para mojarme. Sonrisas que lo llenan todo, y que en ocasiones vienen acompañadas de una lágrima, una minúscula gota que muestra la felicidad de tenerte a mi lado, de saber que estás ahí, aún a pesar de la distancia. Hoy quiero que sepas que mi regalo viene envuelto en algo que no puedes comprar en las tiendas, pues no hay dinero suficiente en este mundo con el que lo puedas pagar. Mi regalo está envuelto de amor, de ese que tú me inspiras, de ese que hace que cada día cuente, de ese que me alegra las mañanas, o que de vez en cuando me hace enfadar, de ese que lo llena todo con una sonrisa, con un beso o con una caricia. De ese que no sabe de distancias, de ese del que hemos sido dotados y que mágicamente cuanto más regalamos, más tenemos.

Begoña Rosa

Begoña Rosa

El susurro del mar es mi nana favorita mientras me dejo atrapar por sus idas y venidas incesantes. Soy parte de su bravura en los días de tormenta y remanso de paz en las tardes de verano en las que el sol coquetea con la luna antes de sumergirse lentamente entre sus aguas. La exquisitez del aroma del chocolate, su fuerza y su cuerpo forman parte de mí como lo hace el aire. Sin oponer resistencia soy presa de su embrujo como lo soy de las palabras, que se agolpan en mi pensamiento pidiendo a gritos a mis manos que las deje volar. Y como un soplo de aire fresco que entra por la ventana las libero y permito que viajen por un folio en blanco que en pocos segundos recibe parte de lo que soy capaz de crear.
Begoña Rosa

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