Se lo había prometido. No iba a enjugar más lágrimas por quien no las merecía. Como siempre, su eterna condición de plañidera se había impuesto a una promesa nacida bajo el signo del incumplimiento. Pero el llanto solo constataba el continuo sufrimiento que escondía su cuerpo. Hacía diez años que su cama había dejado huérfano uno de los costados, que el silencio y la calma habían suplido a noches de estertores y orgasmos fingidos, que su cuerpo gozaba de la ausencia del ofensor, del enemigo que le había robado el aire durante muchos años de matrimonio. Su marcha recompuso el espacio femenino en que se había convertido aquella vivienda, tres mujeres que no lloraron el abandono porque sus ojos y su alma tenían muy presentes los aguaceros provocados por una sombra agresiva y déspota que había oscurecido sus vidas. Y esa promesa a tres voces las había unido aún más. Ningún llanto más que llevase su nombre, un olvido construido a través de los reproches silenciosos y el sonido de fotografías rotas que hablaban solo de futuro. Y las hijas lo consiguieron, pero a ella el sonido del teléfono, las cartas con palabras amenazantes, los sueños desvelados, le removían el estómago con los aromas de un pasado siempre presente.
Y a los diez años, en la misma fecha del feliz abandono, la boda de su hija mayor. “Para celebrar aquella alegría con otra”, le comentó su hija cuando le notificó la fecha elegida para la ceremonia. A la sorpresa inicial le siguieron noches de insomnio donde dos rostros de hombre interponían sus rasgos hasta mezclarse. Guardó esas imágenes para no compartirlas con sus hijas, pensó que la tragedia tenía más fuerza que cualquier comedia y que el paso de los años creaba desgracias donde solo había visos de felicidad, de ilusiones crecientes. Tras la boda, las sonrisas de su hija encerraron aquellos augurios de madre temerosa. Y en un sueño volvió a juntar dos rostros y dos sonidos, la risa actual de su hija y las carcajadas sinceras que ella transmitía los primeros meses de su matrimonio. Siguió guardando en un oscuro baúl todos esos oscuros presentimientos que cercaban sus noches. El paso ligero de los meses tranquilizó su mente, aunque a su corazón lo presentía alerta.
Unas arrugas prematuras de su hija le anunciaron conatos de drama. Una conversación posterior llenó de realidades su casa: paro, problemas económicos, recibos impagados, malhumor, violencia verbal, lágrimas,… y una pregunta que solo admitía una respuesta afirmativa pese a las trascendencia negativas que podía suponer, ¿podemos trasladarnos a tu casa?. De nuevo, tres mujeres y un hombre. Otra vez la sombra que oscurecía las luminosas presencias femeninas.
Tras tanto tiempo en silencio, una carta con aromas de pasado: “¿A qué ya no me echáis de menos?”. La llegada de sus hijas le sorprendió con unos pañuelos empapados en la mesa, una carta destrozada junto a ellos, un abrecartas en la mano y una firme convicción en los ojos.

Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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Comments

  1. Una historia tristemente habitual. Muchas veces los ciclos se repiten. Dicen algunos psicólogos que personas que han sufrido violencia en el hogar de niñas, tienden a casarse con personas que poseen un perfil psicológico que puede repetir el patrón. Por supuesto, lo hacen inconscientemente. Y creo que hay algo de verdad en esto. La realidad nos lo demuestra.

     

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