Nuestra desnudez envolvió la noche.
La cubrimos con un manto de susurros
que silenció los amagos sonoros
de la realidad circundante.
Nos hicimos ternura a voz sin prisa,
a complacencia narcisista,
en un juego compartido.
Nos miraba el reflejo de la luna,
contemplaba mi imagen en tus ojos,
observabas la languidez tenue de mis pupilas.
Confidencias a gritos… de amor.
Y la noche, retenida.
Vacíos en el aire, alegrías contenidas
en el túnel de un beso sostenido,
en el puente extendido entre dos lenguas
sin más destino
que reconocerse en elipsis imposibles,
en círculos concéntricos
sin un centro fijo.
El cuerpo sudoroso
emanaba el calor de un placer abastecido,
era otro rastro más de nuestro goce,
y el frío nocturno, fuera,
como testigo,
que no tiene cabida la frialdad
en ningún punto de nuestro destino.
La cama, un colchón mullido,
también exhausta,
nos miraba complacida,
ávida de juegos, de ser senda de deseos,
de ser cómplice en el encierro de la noche.
Un dedo fugaz en los labios
permitía aquella conversación callada,
recorría tu cuerpo, el mío,
se paraba, discutía en tus senos,
lo apresabas, lo mecías,
y ya no sabíamos quién era su dueño.
El tiempo no tiene prisa.
Tus prendas y las mías,
en los límites del sexo,
allí tiradas, en desorden placentero,
nos mostraban el pasado,
que nuestros cuerpos desnudos, cimbreantes,
tuvieron ese intermedio amoroso,
el que juega con la noche,
el que le dice que espere,
que volverá a mecerse en nuestros brazos.
La noche sonreirá,
en su papel de compañera,
al éxtasis del día,
a nuestros ojos cerrados,
a los gritos deleitosos que dormitan en el lecho.
Y nuestra desnudez, intacta.

Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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