Se levantó tarde. Quería creer que su cuerpo podía aguantar las mismas dosis de alcohol, risas y sexo que hacía unos años. Pero las resacas posteriores le pronosticaban que no, que se engañaba, que estaba confundiendo las ganas con las posibilidades. Le sorprendió la alegría de su mujer, a la que encontró muy bella. Una breve conversación sobre la noche anterior. Había llegado tarde, muy tarde, pero la época inquisitorial y de reproches ya había cerrado el libro en su matrimonio. Además, no estaba para palabras de más. Tenía que presentar su último diseño al director general de una gran empresa y andaba muy justo de tiempo. Solo acertó a decirle a su mujer que la noche había sido idéntica a tantas otras, “como siempre , la cena con los mismos temas de siempre, una larga sobremesa de asuntos laborales y unas copas en el último local de moda. Y mientras algunos volvíamos a casa, los solteros y separados, ya sabes, intentando cerrar la noche con alguna conquista pasajera.”
Cogió su cartera y salió de casa recordando los pormenores de la noche anterior, esos detalles que quedan siempre recogidos en le letra pequeña que finaliza los documentos. No había errado en el carácter general, pero sí en los detalles. La caravana que atenazó sus prisas le permitió recuperar, entre las ligeras brumas del alcohol, los aspectos no detallados a su mujer, que a las copas, rápidas, le siguió la visita al prostíbulo habitual donde cerraban la noche. Solteros, separados, y los casados y bien casados. Como siempre, solo Juan, uno de los socios de su empresa, se resistió a ese final de cena. Las alegaciones ya eran conocidas, el trabajo del siguiente día y que sus mujeres valían más, infinitamente más, que cualquiera de aquellas mujeres que le regalaban falsamente sus cuerpos. Y sí, estaban de acuerdo en lo segundo, él miraba a su mujer y la veía resplandeciente, capaz de levantar el ánimo y demás órganos a cualquier hombre. Y ahora las prisas, su estado y ciertos nervios empezaron a darle la razón también en el aspecto laboral. Se jugaba mucho con aquellos diseños que presentaba a un posible comprador. Le apremiaba el tiempo. Pero le distrajo y le sacó alguna sonrisa la broma que le habían hecho a Juan sin que este la percibiera. No quería asistir al burdel con ellos pero el burdel había marchado con él. Le habían colocado una tarjeta de aquel local en uno de los bolsillos de la americana, rota en dos partes, eso sí, para que pudiese justificar un rechazo si su esposa lo descubría. Pobre Juan.
Afortunadamente, llegó solo cinco minutos tarde a su cita laboral. Nada que no pudiese arreglar el valor de sus diseños. Pero no era su día. Con las prisas se había olvidado de introducir aquellos planos en su cartera. El día anterior se vanaglorió de su labor enseñándoselos a su mujer. ¡Mierda! Y ahora tendría que justificar ese error imperdonable ante aquel empresario de mirada adusta, – no lo consiguió- y después, ante el resto de socios de su empresa. Confundido, condujo el coche de vuelta a casa. No quiso pasar por la empresa para analizar las pérdidas económicas que podía ocasionar aquel descalabro – las personales ya las reconocía -.
Abrió la puerta y sorprendió a su mujer en la ducha. ¡Estaba tan bella! Quizás tendría que pensar en abandonar aquellas cenas con las que quería engañar a su madurez. Le sobraba el traje, hoy se veía ridículo, y se dirigió a su dormitorio para cambiarse de ropa, para acomodarse a su mujer. Estaba decidido, iba a dejar aquellas noches. Un fragmento de tarjeta rota en el suelo de su habitación le demostró la razón que tenía el pobre Juan y lo equivocado que había estado él pensando que su cuerpo podía aguantar las consecuencias de aquellas noches.

Photo by daniel.julia

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Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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