A la delicada sombra
que te envuelve
opongo la pertinaz clarividencia
de mi emoción continuada.
Suavidad en el desvelo
que observa tu cuerpo,
lo recrea.
Modelo en silencio las razones
que me acercan hacia ti,
voluptuosa compañía
en noches de invierno deslucidas.
Me hago firme en el propósito,
conjugo miedos y temores,
serenidad y asentimiento
cercan de deseos tu presencia.
Rompo las barreras mal creadas,
derribo las puertas del destino
-infeliz quien mira desde fuera
lo que dentro gozo cada día-.
Desarmado en tus sabores,
embriagado por la cercanía,
te acaricio con todos los sentidos.
Perdido en tu cintura,
en tus ojos,
en la tenue luz de tu figura,
adormecido.
Me pierdo,
sí, feliz en mi destino,
en tu todo,
deshaciéndome.

Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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