Me había llamado teórico. Un insulto, según el tono de su voz. “Para todo tienes una teoría”, me había increpado durante la tensa discusión. Fui a cortar ese discurso, “si es así, más bien soy un teorizador”, pero la mirada que impregnó su cara causó en la mía un amago de terror que le dio todavía más impulso a su ira. Vino a decirme a continuación que tanta teoría me había llevado a un estado de caos que le impedía estar a gusto conmigo. “Pero ya sabes, la teoría del caos, el efecto mariposa, nos habla de que pequeños estímulos y variables externas determinan comportamientos impredecibles, y ahí, en esos estímulos externos no me negarás que estás …”. No me dejó seguir. El tú quedó enterrado para siempre en mis fauces, y creo que nunca más parte alguna de ese tú estará en mi boca. Un cállate estentóreo paralizó todos mis órganos. Y ella siguió con sus reproches, entre llantos. Pero no vislumbré ahí ningún atisbo de posible victoria por mi parte, o algún amago de ternura por la suya. No, no, la potencia de su grito había irritado de tal manera su garganta que sus ojos se habían apercibido de ello y se habían solidarizado en el dolor.
“Te ahogas, y me ahogas, con esas palabras que no conducen a ningún sitio. No puedo más”. Y el portazo con el que se despidió no le dejó escuchar mis últimas palabras: “Según la ley de la controversia, la pasión en una discusión es inversamente proporcional a la información real, o sea que…” Y me callé, para qué si no me oía, pero estaba claro que la habría desarbolado esa información. Mis conocimientos me decían que volvería rápidamente reclamando mis caricias. Y me quedé esperando detrás de la puerta toda la noche. Algo fallaba. De la teoría a la práctica…

Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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