Siempre las mismas palabras…
Ya sé que somos amantes,
que me espera un marido…
y a ti una mujer
-hay cosas que permanecen en la garganta
porque las necesidades son otras-,
quizás no te he expresado todas mis dudas,
quizás sobraron palabras de ti,
pero ya sé,
ya sé lo que quiero,
ya puedo contestarte a esa pregunta
que me lanzas
cuando me despido
como si no te volviese a ver más,
“¿qué quieres?”,
y lo sé,
lo he sabido siempre,
desde el primer polvo,
desde el primer roce de tu mirada,
desde que me dije que era solo lascivia,
y fíjate,
“seamos un rollo esporádico,
cumplamos con que el bar es un buen lugar
para romper la atonía sexual de nuestras vidas”.
No, no, sé lo que quiero.

Quiero 24 horas ininterrumpidas a tu lado…
no solo para hacer el amor sin respiros,
que también quiero,
sino para saber que contigo
los días también duran ese tiempo,
no quiero contarlos
a breves pinceladas,
engrandecer lo que a veces
es solo la fugacidad de un adiós.

Quiero salir a cenar contigo,
a bailar contigo,
a reírme contigo,
a cogerte y que me cojas,
sí, antes y después,
y regarnos las ganas
con un buen vino,
y desgarrarnos el sexo
degustando esos jugos
de tu garganta a la mía,
de mi garganta a tu pecho,
y saborear los sabores de tu cuerpo
gota a gota,
en el mío,
gota a gota.

Quiero contarte
y que me cuentes,
explicarte
y que me expliques,
escucharte
y que me escuches.
Agotarnos en palabras,
sin preguntas,
sin respuestas,
sin él, sin ella,
yo, tú,
sin ella, sin él.
Quiero saber más de ti…

Quiero dormir contigo,
sin escuchar el tic tac del reloj,
de nuestros cuerpos,
que se han acompasado
a la salida urgente, rápida,
a ese vestido de cenicienta
que cubre cada encuentro,
(que, por cierto,
me racionas en exceso),
quiero despertarme con el sudor
marchito por el tiempo
y encontrarte de noche en mi día,
y confundirme,
latir al revés,
y confundirte.

Y por querer…
hay tantas cosas
que ahora no puedo pedir.
Ya ves, me conformaría
(condicional,
que me jode más que tú,
tiempo, tiempo,…)
con estos siete quieros
-y dirás que no son pocos-
pero me jode,
también más que tú,
buscar coartadas
para lograr lo que quiero,
y tener que dárselas a un hombre
que dice que quiere
que yo sea feliz,
sí, pero con mentiras,
y el tiempo apretado en la mano…
Y si son muchos,
vamos a abrir boca,
dame alguno de ellos,
y me la cierras,
dame alguno,
y te la cierro.

Me dijiste que pidiera…

Del cómic temprano a la novela, también temprana. De ahí a la Literatura en mayúsculas, oficio obliga. Lector ávido. La escritura siempre, aunque se mostrase hasta hace poco en círculos íntimos y en sugerencias y en peticiones de personas allegadas. Surjo del círculo por la ilusión de un proyecto, dar voz a fotos y cuadros, crear historias escondidas en imágenes de otros creadores. Y una secuencia rápida de momentos, participación en certámenes de escritura en vivo, recitación de poemas en varios escenarios, participación en un programa radiofónico donde se unen música y poesía, introducción en el mundo slammer, y la creación ininterrumpida de poemas y relatos. Y siempre el deseo de que mi mente y mis manos sigan asociadas en este mundo de la escritura.

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