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Me hice a la soledad como a mis huesos
como quien depende de sus pertrechos
en comunicación íntima y sin quebrantos
busqué su calor y su abrazo sin desgano

Encontré respuesta y sosiego a las dudas
en su estela de luz que seguían mis pasos
y se convertía infalible en todas las curas
que cobijó los días que morían de fracaso

Liberó de hiel, sal y abrojos el canto
mitigó las penas y desterró los enfados
que traían consigo la rutina y su calvario

Pobló mi piel de madrugada, sin resabios
dejándome el amor al roce de sus labios
y un verso (in)fiel que aletea como pájaro.

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