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Esa esperanza que convocan las palabras
sabiéndote destino infalible y luminoso
Esa necesidad innegable de ebriedad en tu alegría
y de tu renuncia a la desilusión amarga.
Ese deseo de lucidez en la desolación
para que el desamparo sobreviva a los escombros
cogido de tu talle y mirándote a los ojos.
Esa tu inteligencia inmemorial recogida en la calle
filosofía callejera que mitificó la libertad
engendró sueños y provocó que maduraran los versos.
Esa comunión con el ayer y sus paraísos perdidos
que blindó al corazón contra los desalientos
que traen el descompromiso y la cultura de las apariencias
Esa razón agreste y sin cortapisas
de sembrar horizontes no virtuales acunando a la luna,
tangibles como la dulce agonía de tu ausencia.
La dolorosa razón de creer en la mortalidad
y la negación inamovible de renunciar a ser carga,
a no ampararse en los insondables abismos del mito
o en el cinismo del capital hipotético como patética hipoteca del futuro
y sus complicados trabalenguas de desánimo
asegurando que seremos más felices en el consumismo…que haciendo el amor
y abordar este periplo con más precaución que con entusiasmo
es invocación que ofende al instinto y provoca marasmo a la razón
torpe entuerto de rendir culto al último círculo de los infiernos.

Heredero anónimo de la herencia anímica de los Migueles (Cervantes, Unamuno, Hernández y Ahumada), aunque éste último era campesino resultó ser un padre sabio y mi "Arcángel" de la guarda. Precoz en el arte de salir adelante, aprendí a capotear temporales y empecé a trabajar a los 8 años, en múltiples tareas locales: Pastor, lustrador de zapatos, pizcador de algodón y un largo etcétera. A los 11 años ya era económicamente avieso, "autosuficiente", o al menos eso creía. Soy inmigrante en mi propio país, residente desde los 15 años en tierras lejanas a las que me vieron nacer y, en vez de “rayo”, tengo una "estrella que no cesa", casada conmigo, 3 hijos que son mi mayor orgullo. Benedittiano químicamente impuro, por Mario; quién más. Ingeniero Civil, con 3 especialidades de postgrado, en distintas disciplinas correlacionadas por diseño propio a mi profesión; amo la arquitectura, soy constructor por necesidad, convicción y por terco. Las letras son mi pasión, desayuno y ceno proyectos, de comida tomo agradecido todo lo que Dios pone en mi mesa, soy de carnes magras y huesos malagradecidos, Insomne antes que "soñador" y arreglo "mi" mundo un día sí y, el otro también. Autor de 5 libros de poesía, y una novela inédita, actualmente diseñador de Modelos de Gestión en Políticas Públicas, Asesor de gobiernos locales, con logros nacionales e internacionales, aporte aprendiz de los Derechos Humanos aún zurdos. Admirador incondicional de todos los que hacen y construyen con su letra, amante de la poesía musicalizada, pienso en verso y la rima me gobierna. Amigo dispuesto y solidario a carta cabal y eterna.

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