Cómo reconstruir la vida con palabras
sin desdicha ni sombras,
con palabras que no sean vacías
y por supuesto que no estén tristes
ni comprometidas con la víscera,
apartadas del desamparo y el infortunio
o escondidas bajo el subsuelo
lejos del absurdo vértigo de los desaciertos.
Vamos a juntar palabras bañadas de luz
a la orilla de las sendas olvidadas
en los libros de páginas sepias y claras
queda buscar debajo de las piedras
a las que tienen aliento y esperanza
y se refugiaron cuando los ayees inundaron
los huertos y comunidades
invadiendo como una ola de desolación
cuando el prójimo mataba al próximo
en guerras inciviles,
y sus sinónimos eran desgarros de hiel
y su herencia acopio de despojos.
En el paraje del rumbo cierto hay palabras
inéditas, incomparables, serenas, transfiguradas
que quisieran mudarse al sendero de la comprensión
y te abordan por sorpresa con su anhelo
de caminar acompañadas y sin llanto
con la alegría permanente en los labios
que las delata porque en el poema-cielo,
avizoran algo…
Sigamos juntos pensando en la vida
es preciso volver a construir camino
donde las palabras no sean grito ni angustia
y se distinga su silbo del viento con cólera.
Cuando abras las ventanas de tu alma
que se escuchen las voces que convocan,
las palabras que reconstruyen sabias
y que los sueños que engendramos juntos
no se mueran ni paguen con lágrimas.

Últimos post porRuben Ahumada (Ver todos)

Deja un comentario