Cuando hubieron salido todos, se dirigió con paso cansino hasta el despacho contiguo y se sentó con los codos apoyados sobre la mesa y la cabeza entre las manos. En ese momento y ya sin testigos no pudo evitar derrumbarse. Su cuerpo convulsionó y comenzó a llorar de manera un tanto espasmódica. Tras aquel desahogo que duró apenas un par de minutos, se sirvió una copa bien colmada de brandy. A continuación, aspiró su aroma con deleite como si fuera un catador profesional y la bebió de forma pausada, paladeando cada sorbo hasta vaciarla. Luego se recostó sobre el respaldo de la silla e hizo un breve balance de lo que había sido su vida. «¡Tantos años dedicados a la empresa! ¡No merezco este final! Estos cerdos de CAVITEX creen que me han vencido, pero no saben de lo que es capaz un hombre cuando se le acorrala». Abrió el primer cajón y extrajo de él el pliego del contrato. Lo tomó entre las manos y sin mirarlo siquiera lo hizo trizas en un momento para después recoger los pedacitos en un montón que dejó en una esquina de la mesa. Entonces se levantó y se dirigió a hacia la ventana. La abrió y una ráfaga de brisa fresca se coló de lleno en la estancia, llevándose de un plumazo todas las malas vibraciones que se habían acumulado en los últimos tiempos. Se asomó y pudo contemplar el skyline de la ciudad. La vista era maravillosa aunque había cambiado bastante con el correr de los años. Rememoró entonces su juventud y se sintió invadido por una agradable sensación que quiso identificar con la felicidad. Sin embargo, de repente recordó todo lo que había sacrificado por sacar adelante la empresa y la saliva que tragó en ese instante se le volvió amarga como la hiel. «¡Siempre quise volar libre! ¡Ahora es el momento y nadie me lo puede impedir!». Sin pensárselo más, se encaramó a la ventana, no sin cierta dificultad, y dio un paso al frente. Un precipicio de cincuenta pisos se abrió ante sus pies y cayó… cayó mientras gritaba al mundo «Libre, libre al fin».

Soy médica de profesión (con la especialidad de microbiología clínica) y escritora por afición. Empecé con relatos y poemas y acabo de publicar mi primera novela, La luna en agosto.
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