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No se escuchaba ruido alguno, ella soñaba tan apaciblemente, había estado tan cansada que todavía se negaba a despertar.
Los sucesos ocurridos con anterioridad, habían sido la causa principal de su desfallecimiento.
Varias horas después abrió los ojos lentamente. Se sentía todavía aturdida, nunca había dormido así, quizás se debía a que siempre escuchaba los gritos de las personas, jamás estaban calladas, honestamente, si la sangre humana no pigmentara tan bien sus vestidos, no se tomaría tantas molestias por obtenerla, y es que a ella le encantaban los tonos de rojo intensos, deslumbrantes que sólo la sangre conseguía.
Mirando detenidamente se encontraba en un espacio muy reducido, tal vez no se había percatado de esto con anterioridad porque estaba muy somnolienta, pero ahora lo mejor sería salir de allí cuanto antes, pues empezaba a sofocarse.
Intentó empujar la madera que tenía delante, ni siquiera se movió, intentó una y otra vez, hasta que se cansó, sin embargo no obtuvo ningún avance.
Conforme transcurría el tiempo, su desesperación aumentaba, el silencio tan agradable al principio, ahora le abrumaba. Cada vez se le hacía más difícil respirar, era como si el oxígeno se le estuviera acabando, ¿acaso moriría? De ser así… ¿Por qué? ¿Por qué ella y por qué ahí?
De pronto recordó lo último que sucedió. Después de colgar a la última de sus víctimas, y ver cómo se desangraba lentamente, comentó lo molesto que era escuchar los gritos de las personas mientras la vida se les escapaba, lo irritante que era el que aún conservaran una pequeña esperanza, cuando era obvio que morirían. Y gracias a eso, ella no podía dormir bien, rogaba por descansar eternamente en total silencio. Su leal sirviente que la escuchaba, dijo:
-Tengo la solución perfecta, mi señora.
Lo ignoró, se acostó a dormir y después se encontraba allí. Dudaba poder salir, al parecer su sirviente la había malinterpretado, si tan sólo hubiera podido ver su última creación terminada, había perfeccionado el arte de teñir las telas y el vestido estaba casi listo… Sonrió, al final, la vida se las cobraba todas…

Photo by Guzmán Lozano

 

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