A pesar de la espesa, oscura y pringosa niebla que envolvía las mentes de su mundo, él desgarró el velo y tuvo una repentina y lúcida visión que le hizo comprender lo terrorífica magnitud de lo descubierto.

Un profundo escalofrío le invadió, mientras sus piernas flaqueaban ante la verdad a la que sus investigaciones le habían conducido. Sin embargo, no había otra explicación ni escapatoria posible.

Su hallazgo le aclaraba nítidamente el dramático presente y hacía encajar el irrevocable devenir de la historia humana desde que comenzó a escribirse. Por una vez en su vida, lamentaba tomar conciencia de algo… Algo que, sin embargo, no tenía que aceptar, aunque el pánico más extremo le dominase.

Había dedicado muchos años al estudio de los procesos de nutrición de los seres vivos, por los que sus diferentes organismos transformaban en energía vital los alimentos ingeridos. Había constatado que la complejidad de la consciencia de su entorno, determinaba las diferencias en la escala biológica. A menor complejidad del sistema orgánico y de nutrición, menor conciencia de la existencia de las especies superiores que los depredaban en dicha escala…

De manera simplificada, había constatado que los vegetales, nutridos por el sol y los minerales de la tierra, carecían de la conciencia de ser alimento de numerosos insectos que, a su vez eran comidos por otros, así como por los reptiles o mamíferos insectívoros.  Los mamíferos vegetarianos son pasto de los animales carnívoros y así, sucesivamente, hasta llegar a la sofisticación del omnívoro ser humano que había coronado la pirámide, criando los animales de los que obtiene lo preciso para subsistir.

Todo para conseguir la imprescindible extracción energética. Un aparente equilibrio perturbado por su hallazgo… La existencia de una especie superior, tan invisible para el ser humano como el pastor lo es para los corderos. Entes que se nutren de pura energía.

Para esas entidades, somos rebaños que manipulan y concentran masivamente en vórtices donde generar grandes oleadas de dolor y emociones masivas concentradas. En guerras, actos terroristas, lugares como Lourdes, hospitales y ahora… en España por Cataluña.

Están ahí y somos su alimento

A pesar de la espesa, oscura y pringosa niebla que envolvía las mentes de su mundo, él desgarró el velo y tuvo una repentina y lúcida visión que le hizo comprender lo terrorífica magnitud de lo descubierto.

Un profundo escalofrío le invadió, mientras sus piernas flaqueaban ante la verdad a la que sus investigaciones le habían conducido. Sin embargo, no había otra explicación ni escapatoria posible.

Su hallazgo le aclaraba nítidamente el dramático presente y hacía encajar el irrevocable devenir de la historia humana desde que comenzó a escribirse. Por una vez en su vida, lamentaba ser tomar conciencia de algo… Algo que, sin embargo, no tenía que aceptar, aunque el pánico más extremo le dominase.

Había dedicado muchos años al estudio de los procesos de nutrición de los seres vivos, por los que sus diferentes organismos transformaban en energía vital los alimentos ingeridos. Había constatado que la complejidad de la consciencia de su entorno, determinaba las diferencias en la escala biológica. A menor complejidad del sistema orgánico y de nutrición, menor conciencia de la existencia de las especies superiores que los depredaban en dicha escala…

De manera simplificada, había constatado que los vegetales, nutridos por el sol y los minerales de la tierra, carecían de la conciencia de ser alimento de numerosos insectos que, a su vez eran comidos por otros, así como por los reptiles o mamíferos insectívoros.  Los mamíferos vegetarianos son pasto de los animales carnívoros y así, sucesivamente, hasta llegar a la sofisticación del omnívoro ser humano que había coronado la pirámide, criando los animales de los que obtiene lo preciso para subsistir.

Todo para conseguir la imprescindible extracción energética. Un aparente equilibrio perturbado por su hallazgo… La existencia de una especie superior, tan invisible para el ser humano como el pastor lo es para los corderos. Entes que se nutren de pura energía.

Para esas entidades, somos rebaños que manipulan y concentran masivamente en vórtices donde generar grandes oleadas de dolor y emociones masivas concentradas. En guerras, actos terroristas, lugares como Lourdes, hospitales y ahora… en España por Cataluña.

Están ahí y somos su alimento

A pesar de la espesa, oscura y pringosa niebla que envolvía las mentes de su mundo, él desgarró el velo y tuvo una repentina y lúcida visión que le hizo comprender lo terrorífica magnitud de lo descubierto.

Un profundo escalofrío le invadió, mientras sus piernas flaqueaban ante la verdad a la que sus investigaciones le habían conducido. Sin embargo, no había otra explicación ni escapatoria posible.

Su hallazgo le aclaraba nítidamente el dramático presente y hacía encajar el irrevocable devenir de la historia humana desde que comenzó a escribirse. Por una vez en su vida, lamentaba ser tomar conciencia de algo… Algo que, sin embargo, no tenía que aceptar, aunque el pánico más extremo le dominase.

Había dedicado muchos años al estudio de los procesos de nutrición de los seres vivos, por los que sus diferentes organismos transformaban en energía vital los alimentos ingeridos. Había constatado que la complejidad de la consciencia de su entorno, determinaba las diferencias en la escala biológica. A menor complejidad del sistema orgánico y de nutrición, menor conciencia de la existencia de las especies superiores que los depredaban en dicha escala…

De manera simplificada, había constatado que los vegetales, nutridos por el sol y los minerales de la tierra, carecían de la conciencia de ser alimento de numerosos insectos que, a su vez eran comidos por otros, así como por los reptiles o mamíferos insectívoros.  Los mamíferos vegetarianos son pasto de los animales carnívoros y así, sucesivamente, hasta llegar a la sofisticación del omnívoro ser humano que había coronado la pirámide, criando los animales de los que obtiene lo preciso para subsistir.

Todo para conseguir la imprescindible extracción energética. Un aparente equilibrio perturbado por su hallazgo… La existencia de una especie superior, tan invisible para el ser humano como el pastor lo es para los corderos. Entes que se nutren de pura energía.

Para esas entidades, somos rebaños que manipulan y concentran masivamente en vórtices donde generar grandes oleadas de dolor y emociones masivas concentradas. En guerras, actos terroristas, lugares como Lourdes, hospitales y ahora… en España por Cataluña.

Están ahí y somos su alimento

Desafío espeluznante
Francisco Rodríguez Mayoral
Soy un madrileño universal que se impregnó de luz mediterránea en Barcelona y Cataluña durante la mitad de su vida. Ahora resido cerca de Madrid, después de haberme embriagado de naturaleza en el pueblecito Revilla de Pomar de la Montaña Palentina. Mis pasiones son mis tres hijas, mis cuatro nietas, el amor, la pintura y la lectura. Mis aficiones incurables, la fotografía, la música, pensar, escribir y las tertulias interminables con amigos. Mi mayor vicio adictivo, la curiosidad insaciable que me arrastra inevitablemente a buscar nuevas respuestas a las viejas preguntas y a plantearme nuevas preguntas sobre las viejas respuestas. Diletante autodidacta y heterodoxo en la práctica de la pintura artística y la redacción de textos y construcción de poemas.
Francisco Rodríguez Mayoral

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