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Aquellos que la conocieron hacía años juraban que les servía altivamente, y sus ropas aun mostraban tiempos mejores y costuras finas.
Favorita de todos y elegida por los mejores señores poderosos, trabajaba como ninguna ahí a pesar de su edad, mostraba fama de buena anfitriona dentro y fuera de la cama, quizás esa mezcla extraña en un lugar semejante, era lo que llamaba la atención de su clientela que iban a tomarla como una mercancía de compra-venta.
Dicen los que hablan por rumores falsos que llegó rogando se le admitiera de inmediato, con ese don que dan las personas que saben mandar, pero lágrimas en sus ojos y una necesidad que ninguna mujer de ahí tenía. Se quedó sin más con sus maneras de reina y su trabajo de cortesana.
Le rindió frutos monetarios a granel, que guardaba en una cajita sin apenas contarlo. El dinero no le importaba, quería vengarse. Le hervía la sangre al pensar que siendo una modesta, educada y culta y fiel esposa de su marido, éste prefiriera aquellas que sin ofrecerle amor, le cobraban sus caricias en ese mismo lugar, esas que ella le daba con amor porque su corazón se lo dictaba.
Su fama se hizo tal que un día tuvo su gran paréntesis de venganza, fue pedida y pagada abundantemente por aquel que en su alcoba matrimonial la respetaba, ignorándola como mujer y lo hizo feliz, tanto que hasta una propina extra se llevó, con promesa de que regresara a casa cuanto antes.

Acacia González

Acacia González

Tan solo una persona que le gusta contar historias, que le gusta conocer cada día nuevas cosas, aprender jamás termina y yo sigo esa norma..
Acacia González

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