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Llegó tarde, pero llegó.
Durante mucho tiempo no quiso hacer caso al corazón. Había sido una decisión muy meditada, sonrió para sí al pensar en lo impulsiva que había sido de jovencita. El último acto impulsivo que había cometido fue casarse. Ya en el altar se había dado cuenta que se equivocaba, pero la juventud cree que todo lo puede y pensó que lo cambiaría, pensó que ella tenía un arma poderosa para transformar su genio en cariño. Como con todo lo que tenía que ver con él, se equivocó, quién no quiere cambiar nunca cambia, le comentaba una buena amiga, él no cambió, pero ella si.
Su alegría poco a poco había ido dando paso a la tristeza, a la apatía, a la soledad.
Hasta que lo conoció.
Al principio pensó que sencillamente era alguien con quien conversar, después quedaron a tomar un café, ella se sentía tan sola que aquel café abrió la compuerta de su ilusión. Después de aquel día llegaron otros, una invitación a comer, un paseo por el parque.
Volvía a sentirse viva, lo de ahora no era tal cambio, era una regresión, sencillamente volvía a aflorar la mujer que llevaba tanto tiempo dormida en su interior.
Y llegó el día que ella tanto temía. Se había enamorado de aquel personaje que parecía salido de una de sus novelas favoritas, se había enamorado de alguien que había llegado demasiado tarde a su vida.
—Huyamos, le dijo él, una fría mañana de invierno. Pero la otrora impulsiva joven no quería volver a equivocarse, le dijo que lo tenía que meditar.
Si lo tienes que pensar es que no me amas lo suficiente, pero como yo sí que te amo por los dos, te espero en el parque de nuestra primera vez.
Ella no le prometió nada, pensó, pensó y se decidió.
Y llegó, pero llegó tarde. El banco estaba vacío, lo único que encontró fueron unas huellas que se alejaban maculando la hermosa sábana blanca que cubría el parque aquella mañana.
Se había cumplido la premonición, siempre llegaba tarde al amor.

Quisiera presentarme, mi nombre es María Teresa Mateo, nací en Sabadell provincia de Barcelona allá por octubre de 1960, por lo tanto soy de signo Libra, dicen que el símbolo del equilibrio, dejémoslo ahí. Soy catalana hija de andaluces, de Córdoba concretamente. Nunca destaqué en ningún deporte, ni fui brillante en mis estudios, aunque en mi defensa debo decir, que creo ser la única criatura en el mundo, que hace pellas en clase para irse a leer a la biblioteca. Acabé mis estudios sin pena ni gloria, empecé a trabajar en el negocio familiar y nunca dejé de leer, ni un solo día, la lectura fue (y sigue siendo) mi pasión, hasta que empecé a escribir; Y empecé por casualidad, todo el mundo me incitaba a la locura, yo creí estar más cuerda que ellos, hasta que ganaron la batalla. Aparte de escribir y leer, hago otras cosas: Tengo un negocio de perfumería y estética, estoy casada, y tengo dos hijos.

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Comments

  1. Qué triste es el amor a veces ¿Verdad Teresa? Siempre hay una parte que da más que la otra, que arriesga, que lo deja todo. Y a veces, la otra parte no está dispuesta, o no puede, o no debe, o la vida decide por ellos…lo malo es que el tiempo va enterrando vida e ilusiones y todo queda en ruinas, como esa Penélope de la canción. Buena suerte.

     

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