¿Como he podido terminar aquí?
Escondido, como un vietcong,menudo y camuflado, arrastrándome entre piedras y barro, con las cañas arañándome las piernas, y rodeado de guardias civiles que no hacen mas que gritarme que me rinda.
¿Que me rinda? Yo no he empezado ninguna guerra, ellos se han lanzado sobre mí sin preguntar por los motivos que me han llevado a coger ese dinero, triste recompensa que al fin no me va ayudar a resolver mis problemas.
Lo que mas siento es el susto que le habré dado a la pobre cajera. Ella no tenia culpa de nada.
Si ese imbécil del banco me hubiera ayudado, o al menos me hubiese ofrecido otra solución, alguna esperanza, no habría cometido esa tontería.Pero los del banco te miran desde detrás de la corbata, y parecen adivinar en segundos que tu no usas ese complemento, que no eres de su clase.
Pero lo cierto es que lo de llevarme ese dinero por la fuerza me había parecido, al principio, buena idea. ¿Quien iba a correr detrás de mi, por tan poca cosa, arriesgándose a toparse con un personaje violento?
Pero si, hoy tenia que cruzarme con todos los imbéciles del mundo a la misma vez.
¡Pues no pienso devolver ese dinero! A ellos les hace menos falta que a mí.
No me conocen. Si alguien me ha visto la cara la olvidará pronto. No soy nada especial que digamos.
Ya que estoy metido en este lío tengo que solucionarlo como sea. Pronto anochecerá; si no consigo salir de este cañaveral y perder de vista a esta gente, al menos lo habré intentado.
Pobres, no entran a por mi por que creen que puedo tener algún arma. Los que me conocen estarían riendo conmigo. “Un cacho de pan”, “no ha matado a una mosca en su vida”, “de bueno que es, es tonto”. Todo eso les dirían a los policías que me rodean con miedo.
¿Y que pensaran ahora esos mismos conocidos? Si consigo salir nunca lo sabrán. Si me atrapan… que vergüenza.
Creo que no soy consciente de lo grave que se puede poner esta situación.
¿Y si deciden entrar? ¿Y si ellos disparan sin preguntar, por si acaso?
No creo estar preparado para morir por tan poca cosa. Quiero salir. Tengo que irme de aquí. Poder contar que una vez conseguí hacer lo que muchos no han podido. Ser un héroe.
Tengo que arrastrarme un poco mas, y procurar hacerlo sin que el movimiento de las cañas me delate. Puede que por aquí pueda huir, que pueda salir por fin de este cenagal. Si, por aquí…

Photo by Luz Adriana Villa A.

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Desafío Relámpago

Antonio Miralles Ortega

Trabajador manual desde siempre en multitud de oficios, eterno estudiante de historia del arte. Escritor novel, a mi edad.

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