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LA LIBERACIÓN

—Tenía que verte.

—Pero…¿por qué? ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?

—Tuve la sensación de que te habías dado cuenta.

—¿Cuenta de qué ? No deberías estar aquí. Me incomoda mucho.

Jacobo se abrió camino hacia la habitación dejando a Jean Claude todavía atónito junto al umbral de la puerta. Cuando la cerró y se volvió hacia Jacobo , este se estaba desnudando…

—¡No digas nada! Espera un poco y lo entenderás.

—¡Pero qué…qué…no puede ser…! -balbuceó el fotógrafo.

Lo que contempló con lo ojos llenos de lágrimas fue la perfecta figura de una mujer candorosa, bella, delicada, virginal…No podía creer lo que estaba viendo. Se excitó súbitamente, pero no sabía si era por contemplar esa inmaculada belleza o por la demostración de que su instinto y su Hasselblad no le habían engañado. Ahora y en ese momento se estaba manifestando todo la magia. Se resistió a besarla y abrazarla para ir en busca de su cámara, no quería perder ni un detalle antes de que desapareciese el hechizo. Le hizo tantas fotos que agotó el material.

—En realidad me llamo Alma.

—Y no te puedes imaginar cuanto me alegro -contestó Jean Claude.

Rápidamente se dispuso a aleccionarla para introducirla en su mundo. Alma se dejó llevar…Se dejó colgar, azotar, quemar y tantas cosas como al Jean Claude se le ocurrieron. Acabaron tendidos sobre la cama con las respiración agitada. Se miraban en silenció. Alma por fin se había liberado y para ello se había entregado a Jean Claude.

De repente escucharon los gritos de Olaya totalmente fuera sí.

LA CONFESIÓN

—Se trata de la hija del conocido empresario Rodolfo Villanueva

—¿Su nombre? -preguntó Mendoza.

—Esta registrada como Alma Villanueva.

—Póngase en contacto con sus padres para saber por qué Alma Villanueva se hacía pasar por Jacobo…

—Así lo haremos, pero creo que no será relevante lo que nos dirán…

—¡Joder Fernández! Ya estamos otra vez con la relevancia y las puñeteras intuiciones ¡Qué somos policías y no videntes! Además eso lo decidiré yo…¿estamos?

—No se altere inspector, se lo digo porque se ha presentado en comisaría una joven diciendo ser la autora del crimen…

—¿Cómo? Y ¿Por qué no me han avisado inmediatamente?

—Lo estoy haciendo en este momento -Fernández no pudo evitar media sonrisa al ver la cara de sorpresa y cabreo de su jefe.

—Vamos a interrogarla.

—Ya lo he hecho.-A Mendoza ya no le quedaban palabras para mostrar su asombro ante tanta insolencia por parte de su pupilo.- Nos ha dicho que ha sido ella y que que está profundamente arrepentida.

—¿Y ya está? ¿ Cómo se llama?

—Olaya Conde. No ha dicho mucho más. Está abatida. Después de mucho preguntar, de su boca solo ha salido que era su prometido y que se iba a casar con él.

—¿Con él o con ella? -preguntó con poco interés-. En fin, eso no importa ya.

—¿Alguna cosa más jefe?

—Sí. Quiero que encuentren al francés, al tal Jean Claude o como se llame. No descansa nadie aquí hasta que no demos con él -ahora era Mendoza quien mostraba sus dientes en una silenciosa sonrisa rencorosa.

FIN

Meco

Inquieto e inconformista de pensamiento. De vida tranquila y convencional. Sobrevivo a esa supuesta contradicción gracias a la ironía y al humor. No soy escritor; pero me gusta escribir. Lo intento encadenando palabras con sentido para describir aquello que todavía me conmueve. Buscador incansable...sigo sin poder contestar a la pregunta que me hacían de pequeño: "¿Y tú, de mayor qué quieres ser?".

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