0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Que quede clara una cosa: yo nunca te pedí la luna, tan sólo que te pusieras el condón ¿Tan difícil de entender era ese sencillo deseo?
Pero no, claro… Tú, tan machito y resuelto, lo tenías “todo controlado”. Eso eché de menos, un poco de “Control”… o “Durex”, o los del Mercadona, ¡Me hubiera dado igual la marca! Nos hubiera servido hasta uno de esos globitos de colores de los que utilizan los nenes. ¡Tan mono que hubieras estado tú con un chubasquero verde! Todo menos encargar a los gemelos.
Y no me vengas ahora con que yo también puse de mi parte. No te lo permito. Eso ya lo hemos discutido mil veces y siempre te he dicho que ser tan condenadamente guapo y saber susurrar al oído como la brisa del mar y tener esas manos fuertes y a la vez suaves que parece que fueron creadas para acariciar. Todo eso querido, es trampa y jugar con ventaja (y más después de tres gin tonics).
Y aun así tuve la sensatez de decirte que no. Y tú venga insistir.
– Tranquila cariño que yo controlo…
¡Tus muertos controlas!
Y te recuerdo que ese rubor que me cubría la cara, los pechos y me bajaba hasta el vientre no es que estuviera excitada, era un eczema. Que me había hecho reacción un medicamento y sospecharon que podía interferir con la píldora y por eso me suspendieron tratamiento y píldora hasta hacerme unas pruebas. Que iban a ser quince días de poner un poco más de cuidado, un mes a lo sumo. Pero no… Tú cómo los toreros en las grandes corridas, mataste a la primera (vale, quizás un ejemplo mal traído). Porque también es mala suerte que tuvieras tan poco control y tanta puntería… Por no mencionar que me quedé a medias.
Y venga la boda deprisa y corriendo para que no se notara el bombo demasiado que eso estaba mal visto… ¡Joder qué suerte ser de pueblo! Pero no te engañes, no nos unió el amor sino el “predictor”. Y luego cría a los gemelos tú sola fregando escaleras con un sueldo de mierda. Porque claro, lo de trabajar es algo que nunca llevaste bien. Porque estar hasta las tantas de la madrugada haciendo qué sé yo y levantarte a la una del mediodía nunca fue un buen plan para encontrar trabajo ¿Nadie más te lo dijo nunca aparte de mí? No, supongo que ninguno de tus amigotes con los que echabas el mus por la tarde te lo decía.
Por no hablar de las muchas veces que llegabas tarde y cocido.
Y así, claro está, nunca has tenido un trabajo medianamente estable que te durase algo. Y más tarde llegó internet y tus madrugadas se alargaron y ya ni quise ver lo que hacías hasta las tantas, aunque me daba pistas el Facebook ¿De qué coño conoces tú a esas frescas en bikini de Ibiza, Estocolmo o Berlín? ¿Crees que me chupo el dedo?
¿Y cuál era la idea que tenías tú de “sacarme de casa”? Pues ir Bernabéu a ver a la quinta del buitre. Que dicho sea de paso, te recuerdo que no me gusta el fútbol y que de ser de algún equipo sería del Atleti como mi abuelo (y de paso para joderte a ti). Que el mundo no se acaba porque no le piten un penalti al Madrid. Qué mejor padre hubieras sido si en vez de preocuparte por si tu puto equipo fichaba a no sé qué fenómeno yugoslavo te hubieras dado cuenta de lo que sufría Marcos cuando tú te volcabas más en Nico, que era tu preferido porque jugaba bien a la dichosa pelota.
¿No te diste cuenta que Marcos era homosexual y necesitaba el abrazo y la comprensión de un padre? ¿Te estás enterando ahora? Sí, claro que te estás enterando ahora, porque si alguna vez lo sospechaste miraste para otro lado. Por eso se marchó de casa: para poder respirar.
Pues mira, estimado “ex” ¿Te puedo llamar así?… Sí, supongo que sí. Te escribo esta carta porque si se te ha pasado la cogorza puede que te acuerdes que ayer se nos casó Nico. ¡Que mira que me salió guapo el jodío! ¡La cantidad de mosquitas y moscardonas que le rondaron antes, durante y después de encontrar a Marta! Y él, que todo hay que reconocerlo, que se deja querer y que en eso de ser un seductor con la palabra amable a tiempo ha salido a ti cuando tenías su edad. ¡Pues ea mosquitas! ¡Cada una a su mierda que este pimpollo ya tiene pareja! ¡Se cerró el chiringuito!
Por cierto, te recuerdo que Marta ahora es tu nuera… Sería un detalle por tu parte que dejases de mirarle las tetas de vez en cuando ¿O crees que no me he dado cuenta? ¿No te da vergüenza?…No, claro… Tú la perdiste en el asiento trasero de aquel Ford Fiesta.
Pues bien querido, que me lío con dos de pipas…
Hace mucho tiempo me prometí que el día que saliera por la puerta el último de mis hijos, yo me iba detrás y te dejaba.
Quizá te preguntes que por qué así, por carta, pero en realidad llevó veinte años diciéndotelo pero has estado sordo y ciego.
Me voy. Me voy lejos donde me sea más fácil tropezarme con la abeja Maya que contigo. Y que sepas que Saúl, el chico ese calvete que acompañaba a Marcos ayer, no era su socio en la cooperativa, sino su novio y no tuvo el valor de decírtelo con sus veintisiete años. Por cierto, parecía buen muchacho.
Y si aún no sabes por qué te dejo, rebobina esos últimos veintisiete años.
¡Ah! Se me olvidaba. Es un consejo. Lee, lee mucho: te hará mejor persona. Y cuando digo que leas no me refiero al “As” o al “Marca”. No te digo que leas a García Márquez porque te queda grande. Te recomiendo desafíos literarios. Es una página web (no la última película de Arnold Swazer….) ¡Bueno, cómo se escriba! Te vendrá bien descubrir que hay muchas maneras de ver y sentir la vida sin necesidad de meter un gol…
Por último te quería decir que no quiero pedirte perdón por el lenguaje utilizado. Me cansé de ser la monjita cauta y bien hablada que lee a Cortázar y recita a Lorca. Que bajar al fango alguna vez está bien. Ya sabes lo que dicen de los baños de lodo, que son terapéuticos. Y debe ser verdad…No sabes lo a gusto que me he quedado.

Adiós.

Deja un comentario