0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Cuenta la leyenda de Hong Kil Dong que, tras unirse a una partida de bandidos no tardó en convertirse en su líder y reunir poco a poco a un numeroso ejército al que llamó “La Armada de los que visten de blanco”, en alusión a la indumentaria de las clases oprimidas de las que se nutría. Desde el principio se propuso sustraer sus riquezas a los poderosos para repartirlas entre los pobres, castigar a los gobernantes crueles y corruptos, en ocasiones aplicando con severidad la pena de muerte y, entre su gente, mostrarse como un capitán competente y a la vez comprensivo. Entre ellos se esforzaba en comportarse como un igual sin contar con otra prerrogativa que la de poder ejercer con firmeza el mando. Comía las mismas raciones que sus hombres, sufría en igualdad de condiciones las vicisitudes de aquella vida proscrita y renegaba de la protección de una guardia personal o de dirigir las operaciones desde la retaguardia por considerarlo cobardía.
Aunque, como se ha dicho, existen evidencias de su existencia, sus andanzas se basan más bien en una leyenda muy arraigada en el pueblo coreano que llega hasta hoy día. Por ejemplo, el nombre Hong Kil Dong equivale en ese país a nuestro “Fulano de tal…”, o al John Smith inglés y se usa habitualmente en los documentos oficiales de muestra. Esta leyenda oral fue alimentada por la publicación de un libro un siglo después de su muerte llamado “La historia de Hong Kil Dong”. Su autor, Heo Gyun, era un político e intelectual de ideas radicales que creó un personaje excesivamente fantástico, capaz de volar y desaparecer ante sus enemigos. Afilando aún más el perfil popular de héroe casi inmortal en el que se basaba, el libro de Heo Gyun bebe claramente de una vieja tradición fantástica de raíz taoísta.
Junto a estas hazañas increíbles, el libro de Heo Gyun da cuenta de muchas de sus hazañas que, examinadas bien, pudieron resultar perfectamente realizables. Y no porque su artífice contase con poderes sobrenaturales sino porque debió ser un hombre en extremo sagaz, capaz de convertir en fortaleza sus propias limitaciones y en debilidad la superioridad de sus enemigos. Así, pese a contar con un contingente muy reducido de partisanos en comparación con los bien adiestrados ejércitos reales que le perseguían, logró sobrevivir a ellos sin ser atrapado durante años. Y cuando lo fue, tuvo, como en su día Dillinger, la suficiente sangre fría para escapar indemne y sin matar a un solo de sus guardianes.

juanarcos

Últimos post porjuanarcos (Ver todos)

Deja un comentario