Control natural.

Control natural.

4.25 Promedio (85% Puntuación) - 4 Votos

La noche se torna vacia. Escasos motivos existen, para el alumbrado en las calles.
A través de la ventana, oculta en la sombra que arropa la silueta, observo como universos distintos con dos piernas, caminan envueltos por sus pensamientos.
Que iguales somos, y a la vez ¡años luz nos separan!
Almas perdidas entre el bullicio callejero. Donde cada una lleva una historia grabada a fuego, y lidia dia a día, con la tarea impuesta.
La estupidez, la mezquidad, y avaricia humana, nos habilita o mejor dicho, nos invita al mal llamado crecimiento personal.
Escondiendo pocos valores, entre membranas invisibles que aun puliendo, tardan en dar la cara.
Es curioso ver a las personas desde arriba.
Te da sensación de control, puesto que el nivel es distinto.
No es lo mismo observar, que ser observado.
Mirando a la señora del sombrero y perrito, surge una imaginaria historia, que el cerebro puede procesar como cierta.
O aquella pareja del portal de enfrente, que se besan apasionadamente ,y te traen recuerdos de experiencias vividas.
Si,….. estar arriba sin ser vista,¡ da un cierto poder!
Cierro la ventana y dejo a la noche que recorra su camino.

Carmen Escribano.

4.25 Promedio (85% Puntuación) - 4 Votos
El ascensor ( El desenlace )

El ascensor ( El desenlace )

4.00 Promedio (82% Puntuación) - 3 Votos

Por unos momentos, Patricia creyó estar soñando y que se despertaría de aquella pesadilla.
Allí sobre aquél sofá, yacían muertos sus amigos. Martín, Marta, Almudena, Manuel y otros dos chicos amigos del primero.
Todos tenían la lengua fuera, con marcas en el cuello de haber sido ahorcados. Sus rostros mostraban aún un azulado, propio de la falta de oxígeno al morir.
No se atrevió a tocarlos. Notó como todo le daba vueltas, y sintió flojear sus piernas hasta caer al suelo por la impresión.
Cuando abrió los ojos de nuevo, el panorama era bien distinto.
Estaba tumbada sobre un sofá que ya conocía, pues se trataba del salón de su amigo Martín.
Vio como todos bailaban desinhibidos, mientras bebían al son de la música, que Marta llevaba grabada en un pendrive para la ocasión.
__Hola bella durmiente, le dijo al oído precisamente esta. __ Ya es hora que despiertes guapa, nos tenías preocupados.
__ Como he llegado hasta aquí?
__ Jajaja jajaja, chicos contestó Marta, me pregunta cómo ha llegado aquí?
__Debe ser que el cubata te sentó fatal Patri. __Pero si hemos llegado juntas!!
__ No, eso lo recuerdo bien.
Tú subiste en el montacargas y yo en el ascensor.
__ Definitivamente aún estás con el pedo cariño!
__ Venga arriba!! dijo Martín, a bailar.
Patricia sentía un fuerte dolor de cabeza y la luz le molestaba muchísimo en los ojos. Almudena se sentó junto a ella y Patricia trato de contarle, lo que le había pasado.
Fue en ese momento, cuando se dio cuenta de que todos sus amigos, llevaban sueter de cuello alto.
Un pánico imposible de controlar se adueñó de ella.
Tuvo el impulso de bajar el cuello subido a Almudena y vio la marca marcada de la cuerda.
Es mismo impulso la hizo levantarse del sofá e incorporarse, para ver el cuello marcado de cada uno de ellos, idéntico que el de la primera.
__Estáis todos muertos!! grito.
Toda la habitación se quedó en penumbra.
Cuando abrieron la puerta del ascensor, Patricia estaba caída de medio lado, con un vómito reciente. Había varias personas adultas, que la ayudaron a incorporarse.
Ya fuera del ascensor, preguntó por su grupo de amigos.
—Lo siento guapa, pero aquí no había nadie más que tú!! Le contestó un señor.
— Pero yo venía con una amiga a casa de Martín, del noveno D.
—Martín?? Aquí no vive nadie con ese nombre hija. En esa puerta vive un matrimonio joven , con una bebé de seis meses.
—¿Cómo sabían entonces que estaba atrapada en el ascensor?
— Porque antes de desmayarte, te dió tiempo a pulsar la alarma, y Marisa del quinto B, oyó y avisó al presidente.
Patricia no daba crédito, estaba segura de lo visto. Todo parecía tan real!!
—Debo irme , dijo Patricia.
—Muchas gracias por todo, pero mis padres estarán preocupados por mi.
Gracias por todo, volvió a repetir.
De nada guapa, le contestó un señor ya entrado en años .Te acompaño al portal ,es hora de cerrar la puerta con llave.
—¿Con llave? preguntó Patricia.
Si, a estas horas ya no entra, ni sale nadie del edificio, contestó.
Bajaron en silencio los pisos hasta llegar al portal.
—Ven por aquí cuando quieras, le propuso el señor.
Patricia alargó su mano para despedirse y el hombre la cogió con la suya. Patricia noto una frialdad en ella ,como si tocase mármol.
Salió rápidamente a la calle y quedó mirando, como el señor cerraba. Este levanto la barbilla hacia arriba y Patricia volvió a ver en su cuello, la marca de la cuerda.
Corrió todo lo que pudo, perdiéndose entre la niebla que a esas horas, se adueñaba de la ciudad.

4.00 Promedio (82% Puntuación) - 3 Votos
Soledad buscada

Soledad buscada

2.33 Promedio (57% Puntuación) - 3 Votos

Siento la dulce caricia del viento, tocando mi pelo

Camino con la mirada perdida, entre la gente que se cruza conmigo,
pero solo veo la sombra de sus perfiles.

Los pensamientos casi tocan un horizonte, que se une al cielo en un alarde de mágica sintonía.

Gotas de agua refrescan mi rostro,
sudoroso del angosto calor que se antoja.

Y sigo caminando sin saber hasta donde alcanzarán mis pasos,
o que una voz conocida pronuncie mi nombre devolviéndome al presente.

¡Necesito esta soledad para encontrar mi espíritu!
¡Que el alma ofrezca respuestas!

Todo es tan complicado, y a la vez tan simple, que sin saber lo que busco, hallo inseguridad

Carmen Escribano.

2.33 Promedio (57% Puntuación) - 3 Votos
El corazón encharcado

El corazón encharcado

4.50 Promedio (89% Puntuación) - 2 Votos

Y se paró el momento,
en un camino sangrante .
Donde el dolor en su alma,
clavo sus garras hirientes,
destrozando el corazón de la que estaba presente!

Mirad, ¡está aún dormido!
No hagáis ruido, que descanse.
Que el infinito dolor se ha calmado, que no vuelva a molestarle!

Su blanca mano pasó,
acariciando su frente.
Con dulzura sopesó, que aún estaba caliente!

La ternura fue el hilo,
para hacerle una corona .
El beso tan desmedido,
¡le hizo herida en su boca!

Los recuerdos que eran vagos y estaban tan escondidos,
manaban como agua fresca .
¡Que de repente quemaban en un cuerpo dolorido!

El vientre primera cuna .
Ojos iluminando niñez .
Sus limpias manos,
encaminaron los pasos .
Manantial fueron sus pechos,
¡para alimentar su ser!

Eres pedazo de mí
Sangre que mis venas lleva .
Afán que mi vida llena.
Amor que tan fuerte es,
¡convirtiéndose en condena!

El camino se iba andando,
con baches, con polvo, y piedras .
Pero calzados de unión,
se convertía en llanuras .
A veces de decepción, a veces de amarguras.
Y siempre era su amor,
¡el triunfador sin reservas!

El abrazo que llegaba,
fundía a los dos en uno.
Cuál chimenea encendida, lo acogía en su regazo.
El lecho en su corazón, el hielo en la noche fría, fundía llena de amor

Y ahora permanecía,
tan inerte, tan callado.
La madre era esa mar,
de lágrimas contenidas .
El dolor, cruel cuchillo.
El robo de su pequeño, ¡eran como horas perdidas!

Carmen Escribano.

4.50 Promedio (89% Puntuación) - 2 Votos
Último final

Último final

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto

El barro se unió al viento mágico del este.
Nunca el precipicio había sido tan profundo.
La calma no impuso sus bases.
Fueron momentos de impetuoso caos.
La esperanza que el viento barrió,
se convirtió en esperada pródiga.
Los cielos se vistieron negros, con espesa cobertura.
Aguas de torbulencias inesperadas,
fueron comiéndose el espacio.
La desesperación mantenía sin saberlo, la fuerza ante la adversidad.
Árboles desnudos daban una imagen caótica, ante quiénes aún observaban.
Montañas destruidas por el abrazo de rayos atacando a traición.
Solo el llanto de un niño,
daba un poco de humanidad ante semejante catástrofe.

Carmen Escribano.

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto
A %d blogueros les gusta esto: