Dolor en la entraña.

Dolor en la entraña.

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En la página de tu diario que hoy escribes, faltan verbos que acostumbras a poner.
No es que no sepas conjugarlos, simplemente los has desterrado de tu mente, para defenderte.
Plasmar los sentimientos que se adueñan de tu alma, es tarea inmisericorde , imposible de llevar a cabo.
Tienes rota la entraña, cuesta respirar alivio y tocar paz es utopía.
Mirar al horizonte, confunde la vista y nubla el pensamiento.
Las infinitas preguntas que cargas en la mochila de vida, no pueden ser contestadas. Tan solo consejos de providencia llegados, que ayuden
al corazón a saber llorar en silencio.El aprecio del que te quiere, en forma de caricia , podrá ayudar a sanar el dolor que atormenta.

Carmen Escribano.

Recuerdos.

Recuerdos.

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Los recuerdos se deslizan por las paredes del olvido.
Entre cuerdas deshiladas, entre maltrechos sonidos.

Una imagen que se escapa, otra que llega inmediato.
La negrura del esfuerzo, el desencanto afilado.

Lloran las ganas y
desisten luchas internas.
La recompensa se esfuma, las emociones se llenan.

Las palabras ya no sirven!
Extrañas, son enemigas!
Se repliegan los anhelos, se cautivan
sin medida.

Carmen Escribano.

Liberación.

Liberación.

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Las vasijas se fueron vaciando repletas de rutinas, de agobios encontrados en el camino andado y de soledades no buscadas.

Fue inusual el sentimiento de liberación!
Sentirse sin peso alguno, produjo una sensación casi delirante.

La mente podía volar, observando paisajes retenidos durante mucho tiempo. Esperando el momento de coger el tren de la ilusión para recorrerlos .

Nada me ataba al contrato estipulado, que aún si firmar, fue validando el tiempo.

Me adentré en las entrañas de lo desconocido, no por ello menos deseado!

Viví el carnaval en un tiempo no dispuesto.
Y los inviernos fueron permanentes primaveras.

Bebí de fuentes prohibidas sin miedo a represalias.
Y sentí emociones, que creí dormidas en mi persona.

Ahora, haciendo cuentas en el terminar de los días,
Solo me arrepiento de la tardía decisión.

Carmen Escribano.

Oscuridad en la noche.

Oscuridad en la noche.

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Quise preguntar a la noche porque lloraba. Entre la niebla que cegaba sus ojos, me confesó que le asustaba la oscuridad.
Pero tienes aliadas que te dan luz, le contesté.
Las estrellas iluminan tus rincones escondidos. Y la luna besa tu rostro cuando está llena.
Después, miles de luces artificiales consienten que nada escape a tu mirada.
¿No crees noche, que eres un poco egoísta?
De repente mi cuerpo sintió un escalofrío y un manto de soledad arropó mis pensamientos.
¡Quítame esto grité! ¡No quiero sentir está agonía!
Ella, lleno mi mente de ternura al tiempo que dijo… Ves, ¡a esa oscuridad me refería!
Cerré los ojos y abrace a la  noche.

Carmen Escribano.

¡Ahí están!

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—¿Quién eres?
—¿Acaso no me conoces mirándote en el espejo?
—No, esa de ahí  ¡no soy yo!
Yo soy joven y diría que bella. Tu eres horrible y vieja. ¡Como una bruja mismamente!
_Jajaja jajaja. Hace mucho que no te asomabas a tus adentros, pero esa que ves ¡eres tú querida!
—¿Quieres ver lo pérfida que has sido bombón?
—Yo, yo no he hecho nada malo, ¡te lo estás inventando!
De repente el espejo oscureció y un reguero de sangre manaba de la nariz de Manuela.
Ella no podía apartar sus ojos de aquel espejo maldito, a pesar de sentir un pánico extremo.
Imágenes sin sentido pasaban por el espejo, como si fuesen fotogramas o recortes de películas.
En todas estaba ella. Joven y bella como siempre se vio, pero las escenas eran terriblemente crueles!
En una podía verse a ella misma cortando la cabeza con un machete ,a una pequeña que le suplicaba de rodillas que no lo hiciera. Podía sentir la sangre, oler la podredumbre. Era algo espantoso!
En otra pudo ver a su madre llamándola con una sonrisa en la boca. Y como ella por detrás, asestaba cinco chuchilladas hasta asesinarla.
—¡Basta! gritó. Es mi imaginación, ¡esa no puedo ser yo!
Jajaja jajaja se oía desde el espejo.
—¿A la señorita no le gusta conocer su historia?
Manuela no contestó. No podía moverse. Era como si algo la sujetase al suelo que aquélla vieja habitación, sin poder escapar.
Se tocó el rostro y ella notaba al tacto que su piel era tersa. Entonces, ¿por qué se veía tan anciana? Con aquellas arrugas que surcaban como caminos.
Con la mano se limpio la nariz. Aún seguía sangrando. Mientras iban sucediéndose imágenes, que decidió negarse a mirarlas.
—¿No te das cuenta ignorante?- dijo el espejo, ¿que te estoy mostrando tu oscuro futuro?
—¿Qué? -gritó de nuevo la joven.
Jajaja jajaja jajaja..¿No te lo imaginabas así verdad? Jajaja jajaja
—Manuela, Manuela despierta cariño!
Te has quedado dormida aquí arriba en la habitación vieja, mientras tus amigas te esperan ya disfrazadas para la noche de halloween!
—Lo siento mamá, enseguida me pongo el disfraz y bajo.
Manuela se echó a reír comprendiendo que todo había sido una pesadilla.
Sacó su traje de anciana y maquilló su hermoso rostro, simulando casi la cara de una bruja con verruga incluida.
Justo cuando estaba abriendo la puerta para salir, sintió como una mano tiraba de ella, colocándole frente al espejo.
—Jajaja pensabas que te ibas a librar de mí ¿verdad?
¡Pues esto no ha hecho más que empezar!
Esta noche empieza la cuenta atrás en tu macabro destino.
Manuela comenzó a gritar con todas sus fuerzas… ¡Mamá ayúdame!
El crujido de las escaleras advirtió a la joven ,que su progenitora estaba subiendo en su ayuda.
La puerta se abrió y era su padre
—¿Qué ocurre cariño,? Me has asustado

—Quiero que suba mamá por favor, dijo Manuela llorando.
Su padre la estrechó en un abrazo lleno de ternura. Y besando su frente le susurró….
—Mi amor, yo también la echo de menos. Hoy justamente hace dos años de el asesinato. Es normal lo que te sucede!
—Aaasesinato? Tartamudeó. ¿Mataron a mamá? ¿Quién?
—¿Estás bien hija? Preguntó el padre.
Manuela supo en ese mismo instante, que su destino estaba escrito.

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