JULIA PERAIRE “LA SARGANTAIN”

JULIA PERAIRE “LA SARGANTAIN”

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

En la mítica Maison Dorée de Barcelona, lugar de encuentro de artistas y escritores, allá por el año 1906, Ramón Casas, prestigioso pintor catalán,  conoce a una jovencísima vendedora de lotería,  de cuyos orígenes se sabe muy poco.
Se trataba de Julia Peraire, bellísima mujer, de la cual el pintor quedó prendado inmediatamente, pidiéndole que fuera su modelo.
Él, perteneciente a la alta burguesía catalana y ella,  una sencilla muchacha,  se enamoraron y comenzaron su vida juntos con la oposición de la aristocrática familia, y más concretamente de la madre del pintor.
En la Barcelona de principios de siglo, la gente perteneciente a esa sociedad tan elitista reprobaba tal tipo de escándalo, aunque a ellos no pareció importarles, no pudiendo formalizar su situación, hasta 1922, año en que se casaron, después de la muerte de la madre del pintor.
Él tenía entonces 56 años y ella 34.
Aun siendo bendecida su unión por la Iglesia, ésta sigue horrorizando a la buena sociedad, pero Ramón Casas, con su nivel de vida, el apasionado amor que siente por Julia y su prestigio internacional, no lo necesita.
Después de su boda, todavía viven 10 años juntos y, cuando el más brillante pintor impresionista español, muere, ella desaparece.
En sus cuadros, se aprecia la evolución de Julia desde que era una sencilla muchacha hasta su transformación en elegante dama, pintándola en múltiples ocasiones.

No hay más que observar su mirada para conocer el carácter fuerte y decidido de ella, a la que Miquel Utrillo, gran amigo del pintor y encargado de dar nombre a sus cuadros, denominó “la Sargantain” apodo que no corresponde a ningún idioma, pero que él inventó como forma suave de llamarla “La Sargenta”.
Juzgad por vosotros mismos la belleza de esta mujer y el arte de quien la pintó.

 

Guardar

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
MATRIMONIO DESIGUAL

MATRIMONIO DESIGUAL

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Algunas personas presumen de haber perdido la capacidad de asombro, yo no. Hay flashes que  impactan y escenas  que pueden hacer pasar por nuestra mente toda una historia. A mí me ocurrió con este cuadro.

Podemos pasear por un museo y disfrutar de la belleza que se refleja en su interior, plácidamente, con amor al arte, pero, de pronto, hay algo magnífico que te abstrae y ya no ves más. Te sientas y lo contemplas y dejas correr tu imaginación, poniéndote en la piel de sus protagonistas, también en la del pintor que, para representar esa escena debe haberla observado antes atentamente en la vida real.

En este caso, la escena supera a cualquier explicación.

Su autor, Vasily Púkirev, alcanzó la fama antes de la treintena, gracias  esta obra, tan real, tanto en los rostros de los contrayentes como en los de desaprobación de los testigos o invitados más cercanos, entre los que se encuentra el autoretrato del mismo pintor.

Un viejo y rico personaje, se casa con una jovencita y sus miradas son tan expresivas que erizan la piel. El pintor, expuso su obra en 1863 en Moscú y causó un gran impacto, reflejando en ella la costumbre rusa del siglo XIX de casar a las jovencitas con viejos acaudalados para salvar la economía familiar.

La obra se encuentra expuesta en la magnífica Galería Tretiakov, de Moscú, lugar de nacimiento del pintor.

Juzgad por vosotros mismos

,

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
MI FOTÓGRAFO FAVORITO

MI FOTÓGRAFO FAVORITO

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Me enamoré de sus besos, de la imagen de la vida y su disfrute después de dos guerras terribles. También de sus niños y de sus originales instantáneas de un París en blanco y negro que aún guardaba la esencia de los grandes acontecimientos.

Las imágenes tienen movimiento, fuerza, nos hacen sentir, oler y escuchar la ciudad y sus gentes. En definitiva, nos transportan, con su música, a unos tiempos que, como yo, muchos hemos idealizado, los de la Generación Perdida.

Este vídeo, hecho por mí y para vosotros, pretende que disfrutemos juntos de las vivencias de tan gran creador, que nos dejó un legado irrepetible.

 

 

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
Más allá de la realidad

Más allá de la realidad

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

A veces, bueno, casi siempre, pasamos la vista sobre las cosas que forman parte de nuestra vida cotidiana sin pensar que, alguien que cuida el detalle al máximo y que pretende demostrarnos la belleza de lo más simple, nos va a sorprender gratamente haciéndonos confundir la fotografía con la pintura.

Este es el caso del pintor norteamericano Steve Mills, un mago del hiperrealismo, movimiento ligado al Arte Pop que surgió a finales de los años 60 en los Estados Unidos.

Es probable que lo conozcáis pero, si no es así, deteneos a observar como lo hace él, plasmando con óleo lo que nuestra retina no se para a observar por tratarse de los pequeños objetos que forman parte de la cotidianidad de nuestro entorno.

Steve Mills 3                                           Steve Mills 1         Steve Mills 5                                Steve Mills 2                                 Steve Mills 6                Steve Mills 8

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
VIAJANDO ARTÍSTICAMENTE

VIAJANDO ARTÍSTICAMENTE

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Aquella ciudad fundada por Pedro I El Grande en 1703 con la intención de convertirla en “la ventana de Rusia hacia el mundo occidental” y que sucesivamente se llamó Petrogrado y Leningrado antes de su denominación actual, siempre me había atraído y me había interesado la historia y la cultura de esa, para mí idealizada ciudad Patrimonio de la Humanidad. Ver un ballet en el Teatro Mariinsky o visitar el Hermitaje era una ilusión que había acariciado desde hacía tiempo y, por casualidad, me propusieron unirme a un viaje que organizaba la Universidad y en el que sólo quedaba una plaza. No lo pensé, dejé atrás todo, familia, trabajo y compromisos y me concentré en el evento que iba a descubrirme otro mundo. Destino: Rusia.

Esa noche que no lo era, una en la que no se encendían las farolas y en la que dentro de aquel tren de una decoración recargada era imposible dormir, me sentí tan excitada que, al igual que los otros pasajeros, salí a los pasillos del tren para reír y beber la botellita de vodka con que te obsequiaban, dándote a elegir entre ésta y una de agua del mismo tamaño. Era curioso encontrar los vecinos de todos los compartimentos en ropa de dormir charlando amigablemente, no había manera ni siquiera de dormitar en las camas litera de los compartimentos.

Desde Moscú nos dirigíamos a San Petersburgo durante una noche-día en la que se veían por la ventanilla las cúpulas con forma de cebolla de las iglesias al estilo de las que ya habíamos conocido en días anteriores. Para nosotros, gente de todas las edades, era una novedad que no se pusiera el sol y que una colorida luz de ocaso iluminara los campos. Las noches blancas ¿qué maravilla!, noches en las que en la ciudad situada más al norte del mundo están abiertos los restaurantes y los 21 puentes levadizos que se abren dando paso a los grandes barcos. Impresionada al ver las cúpulas doradas de sus iglesias rasgando un cielo multicolor, bajé del tren con los compañeros de viaje, decididos a explorar nada menos que uno de los más importantes museos del mundo: El Hermitage, y a escuchar por voz de un profesor ruso que daba clases de arquitectura en España, la historia de sus edificios y sus antiguos moradores. Fue tan interesante y tan gratificante que convencí a mi marido y amigos y, al año siguiente volvimos. Entonces fui yo quien relaté las curiosidades que había conocido y que el guía del viaje no supo o no pudo transmitirnos y con las que nuestro querido Yuri nos había premiado en esa ocasión en que, por azar, pude vivir unos días en lugares no visitados por los turistas y entrar en El Hermitage, nada menos que con entrada preferente mientras nos miraban quienes guardaban turno en una inmensa cola que yo conocí el año posterior.

Es curioso que cuando vuelves con los ojos grandes y brillantes después de ver esas cúpulas doradas y esos grandes monumentos, no puedas explicar sino las anécdotas divertidas como aquella en la que un extraño monje, con barba de decenios, me persiguiera por el jardín de un monasterio hasta que alcancé la puerta. Todo por haberme pillado fumando un cigarrillo en sus parterres. La verdad es que hay cosas que se pueden explicar y otras, francamente, no. Ah! Cumplí también el deseo de emocionarme con ese Lago de Los Cisnes, representado en el Teatro Mariinsky, según me dijeron, con uno de los mejores cisnes del mundo como protagonista en esos momentos.

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
ESPLENDORES Y MISERIAS

ESPLENDORES Y MISERIAS

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Splendeurs et misères. Images de la prostitution 1850-1910. Este era el título de una exposición que he podido visitar a primeros de año en el Museo d’Orsay de Paris. Sólo tres meses ha estado abierta al público esta primera y gran manifestación consagrada al tema de la prostitución retratada por los artistas franceses y extranjeros. Se trataba de mostrar el importante lugar que ha ocupado este tema dentro de la pintura moderna.

La exposición evocaba el estatus de las “pierreuses” (el más bajo nivel en esta escala. Su nombre viene de “pierre”, piedra, a nivel del suelo), oficiando clandestinamente en las profundidades de la noche, de las empleadas de brasseries, pensionadas en prostibulos, cortesanas recibiendo a sus admiradores en una lujosa mansión… En el Siglo XIX la prostitución vista desde muchas miradas porque como “un mal necesario” destinado a colmar la “brutalidad de las pasiones del hombre”, no se consideraba como un delito y estaba organizada y se controlaban las enfermedades venéreas por la policía como medida de salud pública.

Este tema no cesó de obsesionar a novelistas y poetas, dramaturgos, compositores, pintores y escultores. La mayor parte de los artistas del siglo XIX y de la primera mitad del XX han posado su mirada sobre los esplendores y miserias de la prostitución.

Por singulares que ellas sean, todas las miradas son exclusivamente masculinas.

Los lugares de sociabilidad y de diversión contribuyen a forjar la imagen de un Paris capital de los placeres. Hay un público variado que frecuenta El Moulin Rouge o El Folies-Bergère atraído tanto por el espectáculo como las posibilidades de encuentros galantes entre quienes actúan en ellos. En la Opera y el Teatro existe una prostitución de altos vuelos, sobre todo en los periodos de Carnaval donde se celebran grandes bailes enmascarados- Ciertos abonados tienen el privilegio de acceder a los camerinos para encontrar a las señoritas, a menudo salidas de un medio modesto que esperan encontrar un rico e influyente “protector”.

El burdel se convierte en una especie de laboratorio para los artistas de temas modernos y de un nuevo tratamiento del desnudo femenino, siendo un modo de revelar el anverso de la sexualidad burguesa. Como ningún otro Toulouse Lautrec da una visión y una humanidad únicas en las prostitutas de su tiempo.

Toulouse Lautrec. Femme tirant son bas 1893        Degas. Femme á la terrasse d'un cafe le soir       Munch. L'

La creación de la fotografía en 1839 inaugura una nueva era plasmando el cuerpo y la consumación de la sexualidad y permite la visión solitaria de las imágenes, pero no se refieren a prácticas reales en un burdel, sino que se trata de poses afectadas en los talleres de fotografía.

Jugando con esta ventaja sobre las jóvenes que han prosperado por haber actuado en algún espectáculo (Nana, de Emile Zola), las cortesanas se fotografían y difunden su imagen en esta capital erótica y social, dando el tono en materia de moda y buen gusto.

La Bella Otero 3 Reutlinger

Cuando se presenta en  el Salon de 1865 Olympia, el escándalo es brutal –una prostituta desnuda representada en un formato monumental- pero, esta obra busca probablemente encarnar la pintura de la vida moderna con la libertad del toque de Manet.

Olympia Manet

A finales del siglo XIX la prostitución se afirma como un tema moderno y digno de ser pintado por los artistas que acuden a Paris, en primer lugar por Toulouse Lautrec.

Posteriormente Picasso, Kupla o Van Dongen radicalizan el tratamiento de las formas inspirados por la vida nocturna parisiense (juegos de espejos y de luz artificial, maquillajes, medias coloreadas…) La mujer se transforma en objeto que se puede escrutar, estudiar, deformar.

La democratización de la fotografía favorece su emergencia amateur liberada de los estudios y dando accesibilidad a la representación de los interiores de los burdeles y lugares que antes estaban ocultos a las miradas curiosas.

Francamente, me pareció una magnifica representación del tema.

 

 

 

 

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
A %d blogueros les gusta esto: