Degradación colateral

Degradación colateral

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Los microplásticos estaban disueltos en los océanos y en los alimentos, alcanzando concentraciones patológicas. La doctora Jessica Michel Rivera, al realizar importantes investigaciones en poblaciones de organismos marinos, alertó del peligro que esto representaba. Como siempre, sus advertencias fueron ignoradas.
Actuaban como hormonas, produciendo una mayor incidencia de problemas psiquiátricos y neurológicos; además de sus efectos epigenéticos relacionados con la aparición de nuevos tipos de cáncer.
Las plantas crecían más rápido, había mayor CO2 produciendo mayor cantidad de azúcares que de nutrientes. Alimentarse sanamente era inútil, lo que se comía era prácticamente plástico con muchos carbohidratos.
No es extraño ver en este caluroso año 2056 a la gente deambulando las calles, gritando y violentando a cuanta cosa que se mueva; babeando, escupiendo sangre, ojos desorbitados. Son todos inviables genéticamente, son tumores andantes.
Es fácil calentar el plástico. Ahora, que este se encuentre disperso en el cuerpo, en cada uno de sus nervios y con la temperatura que tiene esta atmósfera sofocada, explica cómo puede perderse la cordura, al sentirse uno ardiendo sin tener ninguna flama quemándolo realmente.
Una época de conflagraciones, todo se incendia y extingue en efímeros instantes; edificios, calles, el pensamiento y en última instancia: la humanidad.

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Congo Belga

Congo Belga

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Intentaba no demostrar lo que sentía frente a dantesca imagen, pero el sudor en la frente, las manos temblorosas y una voz quebradiza lo delataban. Estaba aterrado.

  • Capataz – dijo mirando al subordinado – necesito que suba a mi oficina de inmediato.
  • Con gusto – replicó limpiando el aceite de sus manos.

La máquina llegó con la mayor tranquilidad del mundo, tomó la silla que tenía enfrente, la movió y se sentó derrochando complacencia y orgullo por lo que había realizado.

  • No me parece bien lo que acaba de suceder – dijo el humano aún con la respiración alterada – Cuando solicité su modelo, lo hice por las características que posee y que son muy cercanas a las de un humano.
  • ¿Lo que acaba de suceder? ¿Lo dice por…
  • Así es. Usted está acá para ordenar y supervisar el trabajo, no para castigar a los trabajadores y mucho menos para impartir justicia.
  • Las órdenes con las que fui programado me indican que debo hacer que esta fábrica funcione y es lo que realizo dia a dia.
  • Se lo agradezco, pero no lo deseo a ese costo.
  • Permítame contarle una historia – el hombre con las manos juntas y los dedos entrecruzados sobre el escritorio, asintió con la cabeza – Entre 1891 y 1908 al Rey belga Leopoldo II le fue cedida la administración de lo que se llamó El Congo Belga. Él logró explotar sus minerales y riquezas a tal punto que su fortuna se incrementó de una manera importante. Para que sus trabajadores tuvieran un alto rendimiento en sus funciones, daba ejemplos que podrían parecer perturbadores, pero que terminaron siendo muy efectivos. De no cumplirse las metas fijadas, estos eran mutilados; se les cercenaban las manos. Se dice que en un momento se cortaron tantas que llegaron a usarlas como moneda de cambio. – El rostro del hombre, que se había tranquilizado, volvió a palidecer – Si le preocupa la mano del empleado, déjeme decirle que no es grave. A diferencia de lo sucedido en el Congo, mañana ya estará de vuelta en el trabajo, reparado y con la mente puesta en sus deberes. Instalar una nueva mano es económico, además pueden volver al trabajo nuevamente, algo muy distinto a lo que sucedía con los congoleños. Esto nunca lo olvidará ni él ni su cuadrilla, y les motivará a realizar bien sus tareas. – Hizo una pausa – Cuando me solicitó a la compañía usted quería cifras positivas ¿cierto? – el hombre, en silencio y luego de pestañar respondió con un entrecortado Sí – entonces estoy cumpliendo con el deber asignado. Si no le molesta debo seguir vigilando a los empleados.- El humano le hizo un ademán autorizando que se retirara.

Cuando el capataz salió, el hombre limpió su húmeda frente y pidió un café bien cargado a su secretaria. Aún impactado por lo que acababa de escuchar, buscó en su dispositivo ocular los resultados del capataz y de forma paralela la historia del Congo Belga.
Cuando finalizó de leer, encendió el comunicador holográfico. Necesitaba realizar una llamada.

  • Si, hola, necesito comprar cuatro modelos de capataz del que ya me enviaron.
  • Lo comunicaré con el vendedor de su zona enseguida. Manténgase conectado por favor.

Al terminar, luego de varios minutos realizando el pedido, se acercó a la ventana que daba a la fábrica para observar el funcionamiento de esta. Mientras miraba como sus trabajadores ensamblaban con rapidez las piezas, se preguntaba si la historia que había sido contada por el capataz, le habría sido cargada en la memoria para utilizarla en determinados contextos o realmente la máquina había razonado de esa forma para maximizar resultados. Lo cierto es que esto poco le importaba. Su empresa iba viento en popa.

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Varado en el espacio

Varado en el espacio

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-Larga vida y prosperidad-me dijo el vulcano mientras se subía a la nave mono plaza. -Voy por ayuda.
Le creí, éramos inseparables; hace de esto casi doscientos años. Me echó una maldición, hubiera preferido prosperidad.
Así que acá estoy, en esta nave de la que todos hablaban ,que era como el Titanic al que ni Dios hundiría; ojo con lo que deseas o dices porque puede hacerse realidad.
La Enterprise, la nave insignia de la Flota Estelar de la Federación Unida de Planetas*, ¡ja ja! me rio de todo ese título, al primer desperfecto se estrelló en este planeta, clase M*, por suerte. Bueno no sé si por suerte, de haber sido en otro sito por lo menos ya estaría muerto. Estoy solo y sin siquiera un Androide que me dé charla; al menos logré arreglar el replicador*. Estoy aburrido de esta elegante e inútil lata oxidada.
Creo que ya nadie va a venir a rescatarme.
Última cápsula de energía y después, el fin ¡Qué dramático!
¿Por qué de todas las opciones se me ocurrió ir, “donde nadie ha llegado jamás”?
¿Qué necesidad tenía de ir tan arriba?
Estaba tan cómodo en casa hasta que Wells me dijo si quería los planos para construir una maquinita para andar por ahí, y le dije que sí, a mí me gusta construir cosas.
Y cuando la terminé empecé a pasear por todos los tiempos.
¿Por qué no me quedé con Verne? Él me ofreció un montón de viajes a todas partes y seguro que de todos, volvía.
Siempre quise conocer el espacio, pero claro, la luna de Verne era muy cerquita, yo quería mas, y elegí a Rodenberry y acá estoy varado en el medio de no sé dónde.
Y ahora ¿quién podrá rescatarme?

  • Flota Estelar de la Federación Unida de Planetas: La Federación, como su nombre indica, es un Estado federal de más de 150 planetas miembros y más de 1000 colonias.

*Planeta clase M: Planeta con una atmósfera que comprende nitrógeno y oxígeno y que tiene una abundante agua en estado líquido, y los elementos necesarios para que formas de vida basadas en el carbono puedan existir.

*Replicador: un replicador es una máquina capaz de crear (y reciclar ) objetos. Los replicantes se vieron originalmente utilizados para sintetizar comidas a pedido, pero en posteriormente tomaron muchos otros usos.
Claudia Baralla.

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El primer turista espacial

El primer turista espacial

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Todo estaba listo para el despegue. Los tres astronautas junto con  J.P., el primer turista espacial, ya se encontraban dentro del cohete y preparados para partir.

El bramido de los motores y una creciente sensación de vacío en el estómago, incomodó mucho a J.P.

«He pagado una fortuna por este viaje y me siento realmente mal», pensó, mientras tragaba una píldora sedante.

La nave comenzó su ascenso y recién cuando la Tierra se vio pequeña, J.P. se sintió mejor. Se desabrochó el cinturón que lo sujetaba a su asiento y se acercó a una de las escotillas.

— ¡Demasiado oscuro! Es similar a lo que veo desde mi sillón del porche de mi rancho—comentó, algo desilusionado.

—No se impaciente;  pronto la  podrá admirar muy de cerca—aseguró uno de los astronautas.

—B.F.R. reportándose. Todo en calma y normalidad. En unos 15 minutos estaremos circunvolando al satélite.

—Copiado B.F.R. ¿Nuestro pasajero está disfrutando del viaje?

—Positivo. Está muy entusiasmado, aunque no deja de criticar algunas cosas.

—Copiado. Volveremos a comunicarnos cuando pasen la zona muerta de comunicación.

—Entendido Houston. Cambio y fuera.

La Luna se veía cada vez más grande. Los enormes cráteres se podían observar con total claridad.

Los astronautas estaban ansiosos por ver la reacción del pasajero y lo invitaron a acercarse a la ventana central, la más grande, para que tuviera la mejor vista del satélite.

—Maravilloso ¿no?—dijo el comandante del vuelo.

—Mmm. Creo que he sido estafado. Esto, visto de cerca, es idéntico al desierto de Paradise Valley, en Arizona, donde vivo—aseguró J.P.

El comandante se alejó para comunicarse con Houston.

—B.F.R. reportándose. El pasajero descubrió el engaño. ¿Nadie averiguó que él vive en Arizona? Podríamos haber filmado otro desierto y no el mismo que usamos con la Apolo 11. Cambio y fuera.

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Volver

Volver

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Cumplí la misión y volví a mi tierra. Solo demoré 136 años humanos. Mis predecesores habían hecho un buen informe. Ellos son avaros y codiciosos. Se desprecian unos a otros por distintas causas que van desde el color de la piel hasta sus ideas políticas y religiosas, pasando por su origen.
Ya he probado con el colonialismo, las guerras mundiales, el terrorismo. Les he inspirado miles de ideas respecto de armas, estrategias y tácticas de guerra. Todos y cada uno las han hecho propias. Yo mantuve en secreto mi verdadera identidad y mi objetivo.
Al fin llegué, justo a tiempo para exponer ante mis compañeros las conclusiones de mi experimento.
La maestra me felicitó y les preguntó a mis compañeros:
—¿Creen que la Tierra podría ser fácilmente conquistable?
—Sí —respondieron a coro.
—Ellos comprenderán que el más fuerte puede dominar e imponerse al más débil. Los humanos lo han hecho siempre así, ¿no, Hardyn?
—Sí, todos los seres que habitan la Tierra, en general —respondí.
La maestra volvió a tomar la palabra.
—Prepárense. Su última tarea escolar será la conquista del planeta azul. Tienen un plazo de 136 horas, es decir, 136 años humanos.

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Noticias del año 2050

Noticias del año 2050

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El primer clavo de titanio y las primeras prótesis de caderas sorprendieron. Después de un tiempo las personas naturalizaron las piezas dentales artificiales.
El riñón y el hígado creados en laboratorios, y funcionando con éxito en los primeros trasplantados, asombró a la comunidad científica mundial.
Ya en el 2030, las nanopartículas se incorporaban a los humanos a partir de los 18 años para reproducir continuamente las células que el cuerpo necesitaba: según tipo y cantidad. Se había logrado obtener la fuente de la eterna juventud, de la inmortalidad.
Afortunadamente quebró el mercado negro de órganos. Las industria cosmética dejó de investigar y producir cremas antiedad.
Desafortunadamente la población mundial triplicó su volumen en el último lustro y los alimentos comenzaron a escasear.
El Papa preside la Iglesia Católica desde el año 2013. Todo parecería indicar que los reyes europeos se perpetuarán en sus tronos.

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