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Hace ya catorce años la suerte me sonrió,sin apenas esperarlo, conocí a una persona que cambiaría mi vida por completo, no solo se convirtió en mi amiga y mi esposa ,es la madre del regalo más maravilloso del mundo ,mi princesa, y el amor de mi vida. Me regaló una familia maravillosa;pero, casi como algo esotérico, de unos años atrás, una mística maldición,ha acaecido sobre mí y cuantos me rodean.
Resulta que mi cuñado nació un día doce del maldito mes de Abril.
La primera parada de ésta historia nos traslada al hogar de mis adquiridos familiares.
Hace ya algunos años la Bisabuela de mi mujer, una anciana entrañable , fallecía en el mes de la discordia, tras sufrir un hiptus previamente el día del aniversario de mi nacimiento, y casi expirar en mis brazos, pero una llamada a los servicios de urgencia con información exhaustiva de los síntomas médicos de ésta insigne mujer, y la bendita providencia, evitaron que su alma se escapara entre mis dedos.
No sería digno de mención el fatídico día, si no fuese por que desde ese momento, los planetas se alinearon para conseguir que, tanto en la época del memorándum de mi alumbramiento, como en el del hermano de mi mujer, a nuestros corazones siempre empezó a llegar un sobrecogedor temor a una inevitable catástrofe familiar.
No se si existe el destino o la suerte, o si resulta que decidimos fijar nuestros temores cuando las hojas del calendario fluyen por esos infaustos días, pero el caso es que desde estas dos fechas, nuestras vidas cambiaron radicalmente.
Quizá el don de la palabra no es mi mayor virtud y peco en exceso de maltratar la ortografía con mis enormes fallos en el arte de sus normas gramaticales, a todo esto he de sumar una cierta incapacidad para acabar lo que empiezo como la famosa obra de Shubert,pero necesitaba rendir homenaje a un caballero de brillante armadura que maneja la pluma como pocos.
Pocos años después de tan llamativas señales se cernió una tormenta de sentimientos que terminó en huracán.
Hace ya tres años la providencia me regaló una estrella que guía mi vida y la hace tan interesante como complicada, esa estrella me deshace el corazón cada vez que me dice “te quiero papá” y me abraza con el sentiento más sincero de amor y la inocencia de quien aún no conoce la maldad que habita en el corazón del ser humano;pero también bajo el brazo y sin ella desearlo trajo el dolor y la crudeza de la vida,al prohibirseme el orgullo que siente una padre al mostrar, con brillo y altanería, al descendiente a su progenitor, que antes le procuro la oportunidad de poder llegar a este momento de dicha.
El que acababa de ser el abuelo de mi hija, abandonó la vida terrenal sin el placer de llegar a conocer al fruto de mi sangre.No os mentiré es una herida en mi alma que jamás se cerrará.
Tras la larga dura y pesada carga de aceptar la perdida de mi padre,y gracias al apoyo de mi mujer y mi hermano,con las terribles trabas que dimanan a causa de ello, el calor de los míos me ayudó a sobreponerme del varapalo y la tristeza.
Empezaron días de dicha y lucha por igual,y de orgullo desmedido al lucir a la joya de mi corona por el reino familiar..
Pero como en el cuento navideño siempre regresan los fantasmas, y dos Abriles después, mi amigo, mi mentor en muchas cosas y mi querido primo Antonio, perdió la batalla contra el dragón que asola nuestro reino, y el cáncer decidió su sino.
Sin duda una de las personas más admirables que he conocido.
Sonrisa eterna, inteligencia absoluta,amistad sincera,profesor en verdades y en palabras,soldado de la pluma y el papel,poeta de la música y la lírica,maestro de como vivir la vida y… tan larga es la lista que no hay suficientes calificativos en todos los lenguajes conocidos.
Termino con el temor más absoluto a que vuelva el mes negro al calendario, pero con el más grande gracias a los que han inspirado este extenso alivio de mi alma sobretodo a nuestro querido Antonio Llamas