No extrañó más Ulises su Ítaca
las manos de Penélope,
la sonrisa de Telémaco,
el fuego del hogar
o la excitación de la batalla,
que lo que yo te extraño.
Te extraño en un lugar del cuerpo
que no conocía.
Allí tengo un fuego
que se traga el corazón y los pulmones
y me deja sin aire, y me deja sin habla
y me convierte en sombra huérfana
del cuerpo que habitaba.
Te extraño desde antes de conocerte,
te extraño en tus fotos,
te extraño en mis recuerdos.
Te extraño aunque no lo diga,
te extraño al cerrar los ojos, y al abrirlos,
te extraño mientras te extraño
y, a veces, mientras te veo.
Te extraño desde que supe
que ya no habría una vida que te excluya,
como si hubiera recuperado la vista
y conocido el mar plateado por la luna.
Conjugo el extrañar
en todas las lenguas de mi alma.
Ya quiero despertar contigo
y olvidar que hubo un extrañarte.

Mario Pinto
Creo haber encontrado la más poderosa idea de ficción de mi vida: soy un escritor. Claro, falta desarrollarla. Mientras tanto escribo sobre lo que ignoro: las paradojas del tiempo, la naturaleza del amor, el alivio de las nostalgias.
Mario Pinto

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