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Me gusta la dulzura aterciopelada de tus tímidas confesiones.
La ternura con la que manejas el ayer en tus ojos de miope.

Me gustas cuando sientes la cadencia de esa confesión a medio hacer y te trastornas en vulnerable al recontar tus defectos.
Cuando sonríes en tus palabras dulces, cuando descifras enigmas en una historia, cuando seduces con tu prosa y levitas con esa mar de poesía que asoma por tus dedos.

Me gusta cuando recuerdas tu niñez oxidada y desvelas tus añoranzas. Cuando narras soledades en un hotel perdido y el silencio te acongoja. Cuando arañas el dolor, cuando despliegas tus alas para mirar ese futuro que nadie sabe dónde terminará o que, quizá, tal vez, nunca comience.

Sí, me gustas porque rezumas sencillez, sabiduría acoplada a estos tiempos en que el aire no es aire sino todo lo contrario.
Sí, rematadamente me gustas porque hay bondad en tu mirada, amor en tus palabras, sinceridad en tus renglones torcidos.


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Escribir es la manera más profunda de leer la vida...F. Umbral

Escribir es la manera más profunda de leer la vida…F. Umbral

 

Cada capítulo de una vida debería tener una música que sintonizara con los acontecimientos. Si tuviera que poner una melodía en mi vida, sin duda sería Gymnopédies de Erik Satie, mágica, misteriosa, suave, dulce, tan llena de paz que aún hoy me besa en el corazón… Pero eso fue mucho más tarde”