Dicho con todo respeto, no es importante para lo que te quiero decir si crees en Dios o no; si crees en Jesús o en el gran agujero negro . 2236007_origPorque en general hay un consenso científico según el cual en un momento dado hubo una gran explosión, con o sin ayuda divina, y de ahí han surgido todos los astros del firmamento.Y de toda esa gran bola de mierda incandescente y gigantesca, una pelotilla sin importancia relativa en elconjunto del universo que salió salpicada, ha sido llamada Tierra por los yayos de nuestros yayos y, tras convertirse en nuestro lugar de nacimiento, nos ha permitido llegar a la situación actual. De alguna manera todos venimos de un  Sol o de otro. Somos trozos del sol, porciones mínimas, enfriadas, húmedas, fermentadas y podridas. Millones de veces impregnadas, engendradas y evolucionadas hacia no se sabe qué, o hacia la nada. Somos una colonia super poblada de insectos flotando sobre un pomo de madera, resto de un enorme naufragio; monstruos minúsculos al borde del vacío.

Entonces… besémonos con desesperación. Será lo mejor.  ¿No te parece?

Photo by jacilluch

Enrique Brossa
Soy una maquina de escribir que lleva mucho tiempo sin usar y quiero hablarte de mí. Español, varón. Adolescente desde hace décadas. Mi educación no fue de letras pero mi pasión sí. Soy al mismo tiempo emprendedor y perezoso. Me gusta mucho hablar, pero hablo poco cuando hay poco que decir o que escuchar. Me encuentro muy bien tomando algo en cualquier terraza, tanto en compañía de buenos conversadores, como con algo para leer o para escribir. Disfruto con la polémica. Veo mejor de lejos que de cerca. Odio los detalles. Tengo una relación contradictoria con lo convencional que se refleja en todo lo que escribo. Mi firma, como mi vida, está hecha de trazos paralelos, es decir, que no convergen. Soy algunas veces demasiado cándido, otras desconfiado. Noto que puedo influir en la gente, pero no suelo aprovecharme de este poder. Al contrario de lo que ocurre en nuestro tiempo, no siento fascinación alguna por el mal, porque me parece terrenal y simple y dentro de mí hay un arzobispo sin religión ni fieles. Soy solitario y sufridor. Soy un ermitaño en la ciudad. Un audaz aventurero: un explorador ante un despacho. Tengo los pies grandes y los hombro pequeños. Soy el viento de bohemia que se mete en una celda. Sería el mejor de los amigos, si los tuviera, ya que exijo en los demás la madera del árbol que nunca existió. Aprecio la indulgencia y la compasión. Puedo estar ofuscado o lúcido, pero escribiendo me siento mejor. Escribir no es para mí ni un viaje al infinito ni a mi propio interior, sino al centro de la Tierra.
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