Vendrán días de lluvia cuando quieras sol…

Eso decía mi abuela en mitad de la tormenta. Y yo, que ya he pasado por tantos nubarrones, intuí o quise entrever en él, unos tenues rayitos de sol.

Si existiera el modo de retroceder el tiempo,  volvería sin duda alguna, a caminar todos los malos pasos que di.

No hay peor desdicha que ser testaruda. Eso te lleva directamente a los abismos del infierno. He recogido ascuas por el camino, que ardían desde la eternidad, y aún viéndolas humear, he querido comprobar que quemaban hasta fundirse entre mis manos.

La historia de mi vida es como la de cualquier otra persona, pero peor. Mal vivida y peor acabada. Soy mujer, blanca, soltera que no busca, pero encuentra. Soy cabezota, optimista y en ocasiones, algo suicida. Fue de ese modo como acabé siendo de ti.

El rumor del mar me descubrió aquel destino, una de esas noches que no apetece dormir, con un mar embravecido y en mitad del silencio que trae la oscuridad, me acerqué hasta la orilla, sentándome a contemplar su bravura. Era el estado salvaje de la naturaleza que se abría paso en la noche, sin pedir permiso.

Me recosté sobre la arena para poder admirar las estrellas, observar ese mapa de sueños amenazante que sobrevuela nuestras cabezas, tan inquietante y misterioso, que al mirarlo solo podemos rendirnos ante él y soñar.

Fue así como recordé la existencia de un mágico lugar en Panamá, donde las estrellas de mar se acercan hasta la orilla de una playa sin olas, con una agua tan cristalina cómo transparente.

Después de horas de avión, llegué a mi destino. Bello país donde pasé los días más hermosos de mi vida. Te conocí por error, como pasan las cosas mas inesperadas. En el último rincón del planeta, mientras caminaba por la playa. Estabas sentado en la arena junto a una estrella de mar, pensando quién sabe que.

Como dice la canción, yo no buscaba a nadie y “Te vi”. Contemplabas el mar, hablándole a las estrellas con tal ternura que no pude dejar de observarte, parecía incluso que te hallabas parado, esperando una respuesta por su parte.

Todos tenemos una canción, en algún momento de nuestras vidas esos acordes se funden con nuestra esencia y se hace imposible distinguir donde acaba la melodía y donde empieza nuestra voz

Tu y yo tenemos una canción, no la escribimos el primer día, sino el último al despedirnos. Es bella y triste como tú, como yo. Tanto como el destino que nos separó.

No puedo explicar con palabras el modo en que ambos nos enamoramos, era un viento enfermizo y pasional que nos envolvió en sus brazos, atándonos de pies y manos sin podernos soltar.

Hay certezas que solo se tienen una vez en la vida, ya lo decía Franccesca, aquella protagonista de novela, y yo me sentí como ella, sabiendo que eras tú y solo tú el destino marcado para mi desde el principio de los tiempos. Fui arrollada por una pasión que solo puede acabar de un modo, destrozando algo.

Durante días nos convertimos en uno solo, pasabas el día dentro de mi, físicamente también. Parecía que no habíamos amado nunca, lo hacíamos con un deseo insaciable. Con hambre. Como si el mundo fuera a terminar mañana, como si lo nuestro fuera una estrella fugaz a la que solo puedes contemplar unos instantes.

Concentramos nuestra pasión en quince días. Se puede amar tanto y tan bien en tan poco tiempo, que puedo decir sin temor a equivocarme, que el día más feliz de mi vida duro dos semanas. En las que reí, amé y lloré con la intensidad en que se atraen dos planetas opuestos y complementarios. Concentré pasado, presente y futuro,  en lo que seria sin duda la experiencia más arrolladora de mi vida.

Uno reconoce cuando está con la persona correcta, porque no necesita contarle nada de si mismo, es como si el otro ya supiera de antemano quién eres o que ha sido tu vida antes.

Se da una entendimiento que no necesita explicaciones. Tan solo se siente muy adentro, muy lejano, en el ultimo rincón de tu alma, y descubres que siempre estuvo allí, esperando ser encontrado, descubierto. Por eso dabas vueltas de un sitio a otro, buscando algo que sabias que existía, pero desconocías el modo de hallarlo.

Cuando lo encuentras, te sientes tan frágil y vulnerable, que comprendes de un solo golpe la magnitud de la palabra miedo, miedo a perder todo, porque si antes pudiste aguantar y vivir en la búsqueda, ahora sabes que no podrías vivir con la perdida.

Hay almas que se encienden si se hablan y las nuestras… ¡Ay amor! las nuestras prendieron en llamas.

Vendrán días de lluvia, como vinieron hoy…

Pertenecías a tu mundo y yo debía regresar al mío. Llegó el día de la despedida, fue tan amargo el momento que no hubo lágrimas, solo el sonido de nuestros huesos rompiéndose de dolor, carne crujiendo y abriéndose paso hasta el infierno, un chasquido hueco, sordo. Era el tarro donde se guardan las esencias, encarcelando a mi alma para no volver a ser descubierta por nadie jamás. Llovió sobre nuestros besos y sigue lloviendo desde entonces.

Hubiera querido tanto contigo y de ti, pero todo tiene un sentido y yo entendí el secreto de nuestro amor inmortal… Que no hay historia más eterna que la que nunca comienza, pues nunca tendrá final.

He de caminar mil orillas junto a ti, no sé, si en esta o en otra vida, no lo sé, pero de tu mano algún día te prometo que ha de ser. Estés donde estés.

 

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Final alternativo para mentes perversas como la tuya o la mía ;)

…Te escribo desde la celda donde me enviaste, no era el chasquido hueco de un tarro, eras tú abriendo mi mochila y poniendo en ella dos kilos de coca. El tiempo que estuvimos juntos no me preguntaste por mi vida por que no te interesaba. Aquel día que te conocí en la playa no hablabas con las estrellas, sino por walkie con tus compinches. Sí que tenemos una canción… “Simpatía por el diablo” de los Stone, tenemos hasta una película, cualquiera de terror, espérame cariño… Mi venganza es dulce y eterna, como nuestro amor.

… Te estaré vigilando.

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En ocasiones disfruto dándole martillazos a mis relatos, este final puede ser uno de ellos. Pero de repente se me están ocurriendo otros más… Bueno los dejaré para otra ocasión. Si has llegado hasta aquí, ¡felicidades! eres la persona con más paciencia que conozco ;)

 

 

Marley

Un pequeña mota en un inmenso mundo, en constante cambio y evolución. Escribo juntando letras que forman palabras. En ocasiones dan lugar a mundos de color, en cambio otras, borrones de tinta sin forma... De todo ello se alimenta mi espíritu. Amo la música y el cine clásico, el olor que desprenden los libros y la tierra mojada tras la lluvia... Amo estar viva para poder seguir creando cualquier cosa que aporte amabilidad al universo.
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Comments

  1. Jajaja
    Martillear los relatos forma parte de la inspiración, ¿no?
    Me ha encantado lo del final alternativo… ¡He superado la “prueba de la paciencia”!
    Premio: algo totalmente inesperado. Enhorabuena.

     

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