Clasificacion general
Clica para calificar esta entrada!
[Total: 2 Promedio: 5]

 

Has pensando alguna vez en Caperucita. Lo sé. Has visualizado una escena en la que la muchacha cobraba vida y se presentaba ante ti, desnuda. Con sus zapatos rojos de tacón y sus largas piernas a la vista. Tímidamente tapada, con la capa roja sobre sus hombros, dispuesta a comerte mejor. No eres tonto, Simón, no… solo tienes una perversión.

Es una fantasía que arrastras, sin saberlo, desde pequeño. ¿Por qué piensas ahora en Caperucita? Si antes solo se trataba de un cuento para asustar vilmente a los niños… La pequeña mujer de rojo con caperuza, siempre ha sido una villana aceptada por la masa. Ahora Caperucita es una mujer fatal que se ha reinsertado en la sociedad. Ya no lleva capa, usa gabardina. Ha crecido, y sus delitos por desgracia han prescrito. Ahora cobra los derechos de autor de la obra, y vive con un famoso novelista en un céntrico ático, en Toronto.

Es una chica 3.0, actualizada, que usa la cesta para ir al Super y llenarla de productos ecológicos. No le van nada las zoofilias, ni las zoofobias. Tan solo abrirse la gabardina y mostrarse desnuda en el parque, frente a los abuelitos sentados en el banco. Siente aversión por el color rojo, igual que Clarisse por los corderos. Es normal, le trae recuerdos del bosque donde sucedió toda aquella tragedia. La chica ha quedado algo tarada. Carga un trauma infantil que nunca superará. Imagina que un animal te persigue por el bosque, y tú con unos zapatos de charol y calcetines blancos con puntilla que no te puedes manchar, porque es la ropa de los domingos y tu madre te maja a palos si te lo manchas. Imaginaros lo que debe ser. Hacer ese trayecto pensando que un perro loco va a devorar a tu abuela sola y sin dientes. Que ni defenderse mordiendo puede.

Y para colmo, acostada en la cama con las zapatillas puestas y embutida en semejante pijama… ¡¡Pero qué vergüenza!! Cuando ese juez vaya a levantar el cadáver y vea a la abuela con el camisón a cuadros y el gorro de la ducha metida en el catre…. Y luego tienes al cazador-leñador, vestido a juego con el camisón de la abuela, que a saber si no estaba esperando otra cosa, merodeando por la casa de la buena mujer. ¡Qué casualidad que pasaba por allí! Venga ya, nunca me lo he creído, ¡Que no, que no me lo creo!

¿Porqué una madre vestiría a su hija así para andar por el bosque sola? Vale, era domingo, sí, pero la abuela estaba tan ricamente en pijama, pues la niña también podría haber ido en chandal y zapatillas de deporte, o ¿no?

Son traumas innecesarios que nos hacen vivir desde pequeños. Yo prefiero al “Tío mantequero” eso sí es terror sano… Un señor con su machete que va rebanando panzas y extrayendo las mantecas para ponerlas a secar en un saco. La novela de “El perfume”, está claramente inspirada en esa figura infantil con la que yo era atemorizada desde pequeña. En una ocasión me persiguieron dos gitanos con un carro… Sin caballo, ellos tiraban de él. Pensé que eran secuaces del mantequero. ¡Qué escena! Se quedó para siempre en mi memoria. Esa y los ojos azules del muerto en “Les Diaboliques”. ¿Lo recordáis? Nunca he sido muy de cuentos, ni culebrones, más bien de novelones.

Sin embargo Frankestein me conquistó nada más conocerlo. Era un gran hombre hecho de pedacitos de ti, como dice la canción. Siempre me he preguntado algo, si las manos eran de un pianista muerto en extrañas circunstancias. El cerebro el de un ladrón asesino y despiadado. ¿De dónde sacaron sus partes pudendas? Nunca lo llegaron a aclarar. Llevo años esperando la segunda parte, pero la Shelley se ha llevado ese gran secreto a la tumba.. Porque seguro que era enorme.

Bueno, pero si hay alguien perseguido y machacado en todos los cuentos, es El Lobo… ¿Qué pasa? ¿Por qué ocurre esto una y otra vez?

El lobo siempre es malo, siempre… “Cuidado que viene el lobo y te come”… “Que viene el loboooo”…. No me extraña que se la pase diciendo… AuuuuUUUuuuu…. Está hasta las orejas de oír lo mismo. Pues ya está bien, yo soy muy fan del Lobo, y del Coyote y de todos esos personajes perseguidos en los cuentos.

Por eso y todo lo demás, El Lobo, siempre tendrá mucho más interés para mí que todas sus Caperucitas…

*Pero jamás censuraremos un cuento. Ni un personaje. No a la censura. No a las chorradas, ni machistas ni feministas. Los cuentos siempre serán cuentos que nos invitan a crecer y a soñar. Lo que cada uno sueñe, es bajo su responsabilidad.

PARTICIPA TÚ TAMBIÉN EL DESAFÍO “DE CAPERUCITAS Y LOBOS”

Avatar

Marley

Un pequeña mota en un inmenso mundo, en constante cambio y evolución. Escribo juntando letras que forman palabras. En ocasiones dan lugar a mundos de color, en cambio otras, borrones de tinta sin forma... De todo ello se alimenta mi espíritu. Amo la música y el cine clásico, el olor que desprenden los libros y la tierra mojada tras la lluvia... Amo estar viva para poder seguir creando cualquier cosa que aporte amabilidad al universo.
Avatar

Últimos post porMarley (Ver todos)

A %d blogueros les gusta esto: